Zverev se quedó sin nafta en Shanghái y se armó una final bien española
El alemán, que cerrará el año como número 1 del mundo, cayó en semifinales ante Davidovich Fokina y admitió elagotadero. El domingo, el español se cruzará con el joven Jódar, que dejó en el camino a Medvedev.
Arrancamos con la pregunta del millón: ¿se puede ser número 1 y, al mismo tiempo, parecer un alumno de secundaria en la mañana del lunes? Sí, claro que se puede. Se llama Alexander Zverev, futuro Rey del Ranking ATP a partir de fin de año, que este sábado se presentó en Shanghái con la misma energía que uno tiene cuando le piden un favor un domingo a las ocho de la mañana: poca y cara de pocos amigos.
El alemán cayó en semifinales del Masters 1000 ante el español Alejandro Davidovich Fokina por 5-7, 6-4 y 6-3, en dos horas y media de un partido que se le fue escurriendo como agua entre los dedos. Sascha había ganado el primer set, sí, pero ya en ese tramo se lo notaba caminando más que jugando, como cuando vas al supermercado por una sola cosa y terminás dos horas después con el carro lleno y sin entender muy bien cómo pasó.
Confesión en zona mixta
“No soy un robot, soy un ser humano y me canso. Después del US Open solo tuve un día libre. He jugado mucho tenis, lo que es positivo porque significa que he jugado bien. Pero me noto falto de energía. Me sentía apagado ya en el primer set, aun habiéndolo ganado. Todos somos seres humanos, también los mejores jugadores del mundo. Necesito un break, parar al menos unos días, y ver cómo reacciona mi cuerpo.”Alexander Zverev
Ahí está la foto del partido entero. Zverev, el Muro de Berlín del tenis moderno, terminó pareciéndose más al Muro de Berlín después del picnic: cansado, vencido y con ganas de que alguien lo tumbe de una vez. Con solo dos quiebres concedidos y un primer set en el bolsillo, igual se fue al hotel con la valija hecha.
Del otro lado de la red apareció el Davidovich Fokina más entero de los últimos tiempos. El español, que con esta victoria alcanza el mejor ranking de su carrera (puesto 14 del mundo), viene jugando como aquel compañero de laburo que empieza delegando cualquier cosa y de repente se anota un golazo: lo mirás y decís «ah, mirá vos». Tiene 26 años, zurdo, con un revés que en China debe haber hecho acordar a más de un tenista a desenchufar el despertador.
Jódar, el veinteañero que amenaza el trono
La otra semifinal tuvo aroma a playlist de domingo a la tarde: el joven Rafael Jódar, de 20 años y actual 13° del mundo, se comió al ruso Daniil Medvedev (5°) por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos. Sin sufrir, sin roces, sin suspenso. Fue de esos partidos en los que el favorito entra a la cancha y ya tiene cara de que se olvidó el termo con mate.
Así las cosas, Shanghái tendrá final 100% española, con dos tipos que vienen en sentidos opuestos del momento: el veinteañero con el hambre propia de quien todavía se sienta adelante en el colectivo, y Davidovich Fokina, curtido como futbolista de inferiores un martes por la tarde. La lógica dice que al tipo que parece entero le va mejor en una final; la historia, en cambio, suele tenerle cariño al que llega sin etiquetas.
Mi pronóstico, que me reservo el sagrado derecho de errar: lo veo a Davidovich Fokina llevándose el título, no porque juegue mejor, sino porque Jódar todavía no sabe lo que es ganar una final de estas y los nervios pesan más que la raqueta. Y a Zverev, querido lector, le deseo que encuentre dos o tres días en el calendario que no sean de partidos, terapia o compromisos con sponsors. Algo me dice que, sin ese break, el número 1 del año que viene va a terminar sintiéndose más un tres.
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