Agua, sales y bebidas deportivas: qué sirve para cada momento y qué confusión puede terminar en la guardia
La hidratación diaria se cubre con lo que comemos y lo que bebemos sin pensarlo demasiado. Cuando aparecen la diarrea o el ejercicio intenso, la cosa cambia: no es lo mismo una botella con sales de rehidratación que una bebida isotónica, y conviene tener claras las diferencias antes de elegir por cuenta propia.
Son las siete y pico de la mañana en un barrio cualquiera acá en el sur y en la cocina de Marta, una vecina de La Floresta, ya hierve la pava para el mate. Mientras revuelve el azúcar, me cuenta que la semana pasada su nieto de cinco años pasó dos días con diarrea y que ella, como tantas abuelas, le dio «esa aguita de colores» que tenía en la heladera. Le digo que ojo, que esa botella no es lo mismo que lo que recomiendan los médicos para esa situación, y se queda mirándome con la taza a medio camino, como si le hubiera arruinado la mañana. Le explico que la confusión es más común de lo que parece y que entender la diferencia puede ahorrar una consulta de urgencia o, en el peor de los casos, hacerla a tiempo.
Porque la cosa es así: el agua y una alimentación variada suelen alcanzar para cubrir lo que el cuerpo necesita día a día. Las frutas, las verduras y las legumbres aportan potasio; los lácteos, las semillas, los frutos secos y algunos vegetales suman calcio o magnesio; y el sodio y el cloruro llegan sobre todo a través de la sal y los alimentos que ya tenemos en la mesa. Esos minerales, que se conocen como electrolitos, son los que se encargan de distribuir el agua en el organismo y de mantener funcionando nervios y músculos. Mientras no haya pérdidas importantes de líquidos, no hay beneficios demostrados en tomar suplementos de rutina: alcanza con prestar atención a la sed y con comer en forma regular.
Cuando el problema es la diarrea, la fórmula cambia
Ahora bien, cuando aparece una diarrea, la hidratación pasa a ser otro tema. La Organización Mundial de la Salud y Unicef recomiendan sales de rehidratación oral con proporciones definidas de glucosa y electrolitos para prevenir o tratar la deshidratación asociada a ese cuadro. ¿Por qué? Porque la glucosa ayuda al intestino a absorber sodio y agua, y esa combinación es la que vuelve útiles a esas soluciones, cuya fórmula también incluye cloruro, potasio y citrato. No es lo mismo que una bebida deportiva: la función de unas y otras es distinta y, por lo tanto, tampoco son intercambiables.
“Si hay confusión, desmayos, vómitos persistentes, imposibilidad de beber o signos de deshidratación grave, hace falta atención médica. Elegir una bebida por cuenta propia no reemplaza esa evaluación.”Organización Mundial de la Salud y Unicef
Y en el esfuerzo físico, tampoco todo vale
Para quienes salen a correr, juegan al fútbol o se acostumbran a pedalear largo y tendido, la hidratación también merece una mirada aparte. El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte señala que las bebidas con carbohidratos y electrolitos pueden ofrecer ventajas durante esfuerzos prolongados, sobre todo cuando se superan los sesenta minutos y hace calor o hay mucha humedad. Para ejercicios de menos de una hora, la evidencia de diferencias fisiológicas o de rendimiento frente al agua es escasa: alcanza con tomar líquido y listo.
Eso sí: no existe una cantidad idéntica para todos, porque la sudoración y las pérdidas de sales varían de persona a persona. Y un dato que a veces se olvida es que beber de más también puede alterar el sodio en sangre, algo que en nosotros, los que de vez en cuando nos entusiasmamos con la botella después de la clase de spinning, termina siendo un llamado de atención más que un consejo menor.
Una guía rápida para no enredarse
A Marta le dejo la tarea para esta semana: guardar las sales de rehidratación en un lugar visible y dejar la bebida deportiva para los días en que su nieto juegue un partido largo bajo el sol. Es el tipo de decisión chiquita que, bien tomada, evita una madrugada en la guardia. Y es, en definitiva, lo que uno espera que pase cuando hablamos de cuidarnos sin exagerar: ni por las modas, ni quedarse en el «tomá agua y listo» cuando el cuerpo está pidiendo algo más específico.
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