Colapinto acarició el Top 10 en Monza y se dio el gusto de quedar a menos de un segundo del Mercedes
El argentino cerró la última práctica del Gran Premio de Italia con el décimo tiempo y un margen sobre George Russell que ilusiona de cara a la clasificación en el templo de la velocidad.
Hubo un momento, en pleno agosto europeo, en que mirar el termómetro de Monza se parecía a asomar la cabeza adentro del horno de la abuela un mediodía de enero. Cuarenta grados a la sombra, asfalto blando, y un Alpine que, contra todo pronóstico, no se derritió. Mejor dicho: se derritió justo donde tenía que derretirse, en la pista, y dejó a Franco Colapinto con el mejor ensayo de la temporada para un viernes italiano.
El piloto de Pilar registró 1m23s101 en la tercera práctica del Gran Premio de Italia y se metió en el décimo puesto de la tabla de tiempos en el Autódromo Nazionale, ese trazado histórico de 5.793 metros donde la velocidad punta vale tanto como una buena frenada. Un dato que no es menor: terminó a menos de un segundo del Mercedes de George Russell, el más rápido de la sesión. En Monza, donde un suspiro se mide en milésimas, esa diferencia es casi un abrazo.
Cómo se cocinó el ensayo
- Salida inicial con neumáticos medios: Colapinto completó 16 vueltas y su mejor parcial fue 1m23s766.
- Segunda tanda con carga de combustible: rodó en torno a los 85 segundos por vuelta para simular ritmo de carrera.
- Tercera salida con gomas blandas para simular qualy: en su primer intento clavó el tiempo que lo dejó décimo, apenas cinco milésimas por detrás de su compañero Pierre Gasly.
- Total de la jornada: 22 giros, sin golpes contra el muro y con el cuerpo entero.
El A526 llegó a Italia con el mismo paquete de actualizaciones que Gasly estrenó en Zandvoort, y la escudería francesa lo primero que hizo fue mandar a los dos pilotos a la pista para entender cómo respondía el auto con combustible de carrera. Después, ya con el panorama más claro, se dedicaron a buscar la vuelta rápida. Es esa secuencia de trabajo la que en el paddock llaman hacer los deberes: primero el auto largo, después el corto.
Lo que más me llamó la atención, y lo digo con la cuota de incredulidad que corresponde cuando uno es hincha de alguien que suele complicarse solo, fue la paridad entre los dos Alpine. Cinco milésimas entre Colapinto y Gasly, que en este circo equivale a sacarse una foto juntos. Eso habla de un auto parejo, no de un piloto salvando los platos rotos de un domingo flojo.
Ahora bien, no nos confundamos: estar a un segundo del Mercedes en Monza es como sacar el carné de conducir con un solo examen y pretender que te dejen manejar un camión. Es un paso, es lindo, pero el sábana sigue siendo Russell. Lo que sí sirve, y mucho, es saber que en clasificación el Alpine tiene con qué pelear por un lugar en la zona media de la grilla, esa que después te ahorra un par de golpes en la primera curva.
Lo que se viene
La qualy del Gran Premio de Italia se largará en el horario habitual de la Fórmula 1 y será la prueba de fuego para ver si el décimo de la práctica se convierte en un octavo, un noveno o un puesto de grilla que hoy suena a hazaña. Monza castiga los errores en frenada y premia la eficiencia aerodinámica, dos ítems en los que el Alpine actualizado parece haber mejorado respecto a sus últimas presentaciones.
Yo me reservo el derecho de errar el pronóstico, como siempre. Pero si el termómetro no termina de freír al A526 y la lluvia no aparece a complicar el plano, este Colapinto tiene argumentos reales para meterse entre los diez primeros en la grilla del domingo. Y eso, para un piloto que corre en un equipo de media tabla, ya sería una victoria con olor a podio ajeno. A cruzar dedos, que en Italia hasta los santos transpiran.
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