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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Cuando el galpón se enciende y alguien te dice sentate: Fito Páez paró el show en Mar del Plata y pidió que nadie tocara al público

El músico frenó su recital en el Polideportivo Islas Malvinas para cuestionar al personal de seguridad que, según dijo, trataba mal a la gente. Hubo quejas cruzadas, aclaraciones de la producción y una pregunta que sobrevuela cada vez que hay localidades numeradas: ¿cómo se hace para que todos puedan bailar sin pisarse?

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Cuando el galpón se enciende y alguien te dice sentate: Fito Páez paró el show en Mar del Plata y pidió que nadie tocara al público

Yo estuve ahí, en una de esas noches en las que la música se corta porque algo afuera del escenario pesa más que la canción que sigue. Fito Páez estaba dándole forma a su show en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata cuando, de repente, agarró el micrófono y se paró de conversación con el público. No fue un tema nuevo, ni un improvisado al piano: fue un reclamo directo al personal de seguridad, al que señaló por el trato que, según sus palabras, estaban dándole a la gente. La frase quedó flotando en el aire como una declaración de principios: "No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente". Y después, casi como un consejo de madre o de abuela de la colonia, agregó: "No se dejen avasallar". Esa noche, el show se transformó en otra cosa.

La escena ocurre siempre en los recitales con localidades numeradas, esos galpones preparados como una sala de teatro a la que de repente se le da permiso para cantar a todo pulmón. Del lado del escenario, las luces, el río de gente y la batería esperando entrar. Del otro, las filas con su precio, su número y su lugar asignado. En el medio, un operativo de seguridad con una misión concreta: impedir que alguien compre barato y se ubique cerca. Esa es la tarea que, según la producción del propio Fito Páez, se les había encomendado al personal que trabaja en los pasillos y en las puntas de cada fila.

11 y 6 (la cita que define la noche)

La aclaración llegó después, cuando las aguas se calmaron. Desde el lado de la organización del show reconocieron que la orden era clara en un punto y se pudo haber entendido mal en otro. La idea central era que nadie se levantara de su localidad para ocupar un lugar que no le correspondía, una situación frecuente en recitales con plateas y populares mezclados: alguien paga una fila del fondo y, cuando la cosa se pone buena, se viene para adelante. Lo que la producción pretendía, según detallaron, era que cada persona pudiera pararse, saltar y bailar dentro del espacio que había comprado, sin necesidad de invadir el del vecino. Hasta ahí, el razonamiento bien descrito y bastante lógico.

El problema, lo que encendió a Fito y lo que terminó cortando el clima del show, fue el cómo. La producción admitió que, en la práctica, algunos miembros del operativo de seguridad interpretaron que la orden era "que la gente se quede sentada", y no "que la gente no cambie de lugar". La diferencia, que parece sutil pero no lo es, terminó con espectadores con ganas de pararse a bailar y personal de seguridad pidiéndoles que permanecieran en su butaca. Esa interpretación fue la que el músico desde el escenario y la que lo hizo cortar la música para hablar. Las indicaciones se corrigieron durante el mismo recital, después de su intervención, para que el control de las ubicaciones no se convirtiera en una prohibición de ponerse de pie.

La memoria del edificio (no termina)

Después del show, las redes sociales se llenaron de mensajes cruzados, como pasa siempre que un galpón grande congrega miles de personas con expectativas diferentes. Por un lado, asistentes que se mostraron enojados por la interrupción y consideraron que el músico había sobreactuado: estaban en sus localidades, con su entrada paga, y les molestó que el cantante les pidiera que se quedaran en su lugar mientras otros, ubicados más atrás, avanzaban hacia adelante. Por el otro, espectadores que celebraron la reacción de Páez y pidieron que se respetara al público, especialmente en una noche donde la idea era, justamente, cantar y moverse al ritmo de sus canciones.

Fito Páez volvió al tema al día siguiente desde su cuenta personal. Aclaró algo importante para entender la noche completa: el personal de seguridad cuestionado no había sido contratado por sus representantes, sino que formaba parte del operativo general del predio. Y, además, dejó una frase que define su postura sobre lo que pasó en el escenario: "Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre". Con esa definición, el músico cerró el cruce y dejó planteada una pregunta que cada vez es más difícil de contestar en los recitales con entradas diferenciadas: ¿cómo se organiza al público para que todos puedan disfrutar sin que nadie termine pisando al ajeno del lugar?

  • El show de Fito Páez en Mar del Plata fue en el Estadio Polideportivo Islas Malvinas, con sectores y precios diferenciados.
  • La producción reconoció que parte del operativo de seguridad entendió mal la consigna y pidió a la gente que se sentara en lugar de indicarle que no cambiara de localidad.
  • Las indicaciones se corrigieron durante el mismo recital para permitir que el público pudiera pararse y bailar en su lugar.
  • Después del show hubo reclamos en redes: algunos asistentes cuestionaron la interrupción y otros pidieron que se respetaran los asientos comprados.
  • Fito Páez aclaró que el personal de seguridad no fue contratado por sus representantes y sostuvo: "Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre".
RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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