Cuando se cae el andamio: tres inteligencias artificiales en off y miles de usuarios a la deriva
ChatGPT, Claude y Grok se cayeron al mismo tiempo el jueves 3 de septiembre y dejaron sin respuestas a profesionales, estudiantes y empresas que ya organizan su día alrededor de estos asistentes. El apagón simultáneo reavivó el debate sobre la dependencia tecnológica.
Son las doce del jueves en una oficina del centro de Mar del Plata y María, de la galería Tribunales, intenta terminar un informe para una escribanía. Abre la pestaña de ChatGPT, le tira la primera pregunta y se encuentra con un cartelito que dice error 404, como cuando uno busca una página que ya no existe. Cierra, prueba Claude: tampoco responde. Abre Grok en el celular, idem. Se queda mirando la pantalla con una sensación mezcla de bronca y desamparo, esa que aparece cuando una herramienta que uno usa todos los días, a toda hora, decide tomarse el día libre sin avisar.
Un jueves que empezó con tres pantallas en blanco
La falla fue masiva y simultánea. Pasó alrededor del mediodía en Argentina, las diez de la mañana en Colombia y las cinco de la tarde en España, justo cuando más gente estaba trabajando con estos asistentes. ChatGPT arrancó con los errores 404, la aplicación se quedaba colgada o directamente mostraba un aviso de falla antes de permitir el ingreso. Iniciar sesión fue una lotería: a algunos los dejaba pasar para después devolverles respuestas sin ningún sentido, a otros ni siquiera los dejaba cargar la pantalla de inicio. El sitio DownDetector empezó a llenarse de reportes desde España, Estados Unidos, Argentina, Colombia y México, y el pico de reclamos se dio al mismo tiempo en los tres servicios, algo bastante raro porque normalmente las plataformas se caen por separado.
Acá en el sur lo vivimos como un corte de luz pero digital: de golpe, miles de personas que habían delegado parte de su trabajo cotidiano en estas herramientas se quedaron sin red de contención. Y acá aparece la pregunta incómoda que muchos se hacen en silencio: qué pasa con los flujos de trabajo cuando las herramientas que uno usa para pensar se caen de un momento para otro.
- ChatGPT, de OpenAI, es el más masivo: según datos de agosto de 2026, superó los 1.000 millones de usuarios activos por semana entre cuentas gratuitas y suscripciones pagas, tanto de consumidores como de empresas.
- Claude, de Anthropic, se luce en el análisis de documentos largos y en tareas profesionales que piden precisión en la redacción y el desarrollo de software. Para mayo de 2026, las estimaciones de Sensor Tower le adjudicaban unos 245 millones de usuarios activos mensuales.
- Grok, el asistente de xAI integrado dentro de la red X, registraba unos 117 millones de usuarios mensuales hasta marzo de 2026, según un documento corporativo de SpaceX. Además de responder preguntas, puede leer al instante lo que se publica en X.
Por qué nos cuesta tanto quedarnos sin estas herramientas
Cada uno de estos asistentes cumple funciones distintas y muchas veces se complementan. ChatGPT redacta textos, contesta preguntas, analiza archivos, arma imágenes y programa código. Claude se especializa en revisar contratos, papers y código con mucha letra chica. Grok, en tanto, se cuelga de la conversación pública de X para dar respuestas en tiempo real sobre lo que está pasando. Lo curioso es que la interrupción no fue pareja: algunos usuarios lograban entrar pero recibían contestaciones incoherentes, otros directamente no podían cargar la página. Esa mezcla de estar adentro y afuera al mismo tiempo resultó todavía más desconcertante.
La caída de un jueves cualquiera nos pone delante un espejo que a veces preferimos no mirar. Nosotros, los que ya pedimos ayuda a un chatbot para redactar un mail, traducir un texto o entender un cuadro de tarifas, quedamos a merced de lo que decidan hacer unos servidores a miles de kilómetros. La expectativa de María, y seguramente la de miles como ella en estas horas, es que las empresas detrás de estos sistemas se hagan cargo de la fragilidad que ellas mismas crearon: que transparenten qué pasó, que expliquen cómo evitar otro apagón así y, sobre todo, que recuerden que del otro lado hay personas y no solamente cuentas activas.
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