De Drácula a Castlevania: un mapa de los vampiros que viven en la pantalla chica
Sangre, aristocracia y kung fu: cómo se reinventaron los vampiros en series de terror, comedia y animación, con nombres propios, elencos y materiales de origen.
Yo siempre me acuerdo de mi abuela diciendo que los vampiros no eran de este mundo pero tampoco del otro, que andaban en una zona pantanosa del alma, y la verdad es que cuando uno empieza a mirar series de vampiros termina confirmando esa idea: todos comparten la sangre y lo sobrenatural, pero cada ficción los manda a vivir a un lugar completamente distinto. Algunas veces ese lugar es un castillo gótico lleno de niebla, otras veces es un sótano donde tres roommates planean conquistar Staten Island mientras discuten quién lava los platos después de cenar, y otras veces, directamente, es una estación espacial en el futuro lejano. El fenómeno viene creciendo hace rato y vale la pena recorrerlo.
Lo que hacemos en las sombras: la comedia que muerde
Si lo que uno quiere es reírse, la puerta de entrada es Lo que hacemos en las sombras, la serie que Jemaine Clement y Taika Waititi sacaron del cine y llevaron a la pantalla chica con la misma lógica de boludeo solemne que tenía la película original. La propuesta junta preocupaciones aristocráticas, ambiciones de poder político dentro de la cámara vampírica, sed de sangre y una cantidad obscena de problemas domésticos. El elenco lo encabezan Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, que son los que sostienen el edificio entero con cara de que lo que están diciendo es lo más grave del mundo mientras hacen cosas ridículas. Para mí es la mejor manera de entrar al tema si uno viene con el miedo oxidado o si nunca pudo terminar Drácula.
Drácula, NOS4A2 y Penny Dreadful: las raíces góticas
Si uno prefiere quedarse en el terror clásico, ahí está Drácula, la serie que Mark Gatiss y Steven Moffat armaron en apenas tres capítulos de noventa minutos, cada uno con un clima y un ritmo distintos, con Claes Bang como conde moderno, Dolly Wells en un papel clave y John Heffernan completando un trío muy bien elegido. Alguien que prefiera el suspenso más cerebral puede ir a Penny Dreadful, creada por John Logan, que es un cruce fino entre novela victoriana y thriller psicológico, con Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper formando un elenco que parece seleccionado a mano para que cada plano tenga peso. Y para los que les gusta la música fuerte con los colmillos: NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de la novela de Joe Hill, con música de Mike Patton y efectos prácticos artesanales, y Ashleigh Cummings y Zachary Quinto en los roles centrales.
Castlevania y Tokyo Vampire Hotel: animación y clanes en guerra
Para los que crecieron frente a la consola, Castlevania es casi un deber: la serie animada que Warren Ellis armó tomando como punto de partida el videojuego de Konami de los ochenta, con Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James poniendo las voces, y un nivel de violencia estilizada que sorprende. Y si a uno le gusta mezclar géneros, Tokyo Vampire Hotel es larareza ideal: clanes vampíricos enfrentados, kung fu, erotismo y bastante delirio visual, escrita y dirigida por Sion Sono, con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho en el elenco.
- Comedia: Lo que hacemos en las sombras, de Jemaine Clement y Taika Waititi.
- Terror gótico clásico: Drácula, de Mark Gatiss y Steven Moffat, con Claes Bang.
- Suspenso literario: Penny Dreadful, de John Logan, con Eva Green y Timothy Dalton.
- Terror con música: NOS4A2, de Jami O'Brien sobre novela de Joe Hill, con Zachary Quinto.
- Animación: Castlevania, guion de Warren Ellis, con Richard Armitage y Theo James.
- Frenesí oriental: Tokyo Vampire Hotel, de Sion Sono, con Ami Tomite y Kaho.
Lo lindo de este menú es que uno puede elegir por el formato, por el tono o por la historia de origen, y siempre va a encontrar algo que le cambie la noche. Para maridar la maratón, en casa solemos: pantalla puesta a la noche, pochoclo bien hecho en la sartén con manteca y un poco de sal gruesa, y si la noche pide algo más firme, sánguches de miga cortados en triángulo y una gaseosa bien fría. La cita es en el sillón, con la luz baja y, si la serie es Drácula, mejor todavía con una vela encendida en algún rincón.
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