Lautaro se quedó sin motor: tres semanas afuera y la selección tambalea
El capitán del Inter de Milán sufrió una distensión en el isquiotibial izquierdo y se perderá el derbi ante el Milan, varios partidos de la Serie A y la Champions. La pregunta que nadie quiere hacer queda flotando en el aire: ¿llega a la ventana de noviembre con Argentina o se le termina el año antes de tiempo?
Una lástima empezar la nota con el agujero que dejó el físico del Toro. Pero así son las cosas en el fútbol: un minuto sos el dueño del área y al siguiente te quedás mirando el pasto. Lautaro Martínez tiene una distensión en el isquiotibial de la pierna izquierda, según confirmó el Inter de Milán tras los estudios que le hicieron en el Instituto Humanitas de Rozzano. El parte médico habla de no menos de 21 días de recuperación. Para el hincha argentino, esa cifra se traduce en incertidumbre pura.
El delantero se lesionó después del partido de Champions League contra Brujas, un cruce extraño donde el Neroazzurro perdió 4 a 3 pero en el que el capitán se despachó con dos goles. Venía dulce: cuatro conquistas en cinco fechas de la Serie A, con actuaciones decisivas en las victorias contra Roma y Napoli. Arrancaba como un avión. Ahora, como buen avión parado en pista, no vuela.
Lo que se pierde el Inter (y lo que mira de reojo la Scaloneta)
- El derbi ante el Milan, programado para el 31 de octubre, donde se cruzará con otro argentino que la viene rompiendo.
- Los compromisos de liga contra Bologna, Fiorentina, Venezia y Como, cuatro paradas que el equipo de Inzaghi deberá resolver sin su máximo referente de área.
- Los duelos europeos frente a Shakhtar Donetsk y Feyenoord, en una Champions donde el Inter necesita sumar para no complicarse en la tabla.
- Y, sobre todo, los amistosos internacionales de la segunda semana de noviembre con la selección argentina, siempre y cuando el cuerpo médico lo habilite en tiempo y forma.
El margen entre el final de la rehabilitación y la convocatoria albiceleste queda corto, de esos plazos que te obligan a rezar un poco. La evolución clínica de acá a dos semanas dirá si Scaloni puede contar con el Toro o si tiene que empezar a buscar plan B para esa ventana. Lo concreto es que el nueve histórico del ciclo, uno de los máximos artilleros de la era Scaloneta, va a estar mirando los partidos por tele durante un buen rato.
Mientras tanto, en Milán se frotan las manos con los goles que ya no llegarán. Y en Buenos Aires, un servidor que amaba cruzamos los dedos para que esta pausa no se estire. ¿Llegará a tiempo para sumarse a la selección en noviembre? Mi pronóstico, con el derecho a errar que me reservo siempre: lo veo justo, con lo justo, en el avión rumbo al predio de Ezeiza. Pero el isquiotibial, como todo músculo rebelde, tiene la última palabra.
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