Los Lakers pasaron el primer examen y Doncic ya se permite soñar
El equipo de Redick aplastó 127-103 a Utah en el arranque de la pretemporada, con un Luka encendido en apenas 16 minutos y la frase que enloquece a los fans: juegan más rápido.
Hace un calor infernal en Los Angeles, de esos que te hacen dudar entre salir a la calle o quedarte mirando una pantalla. Pero cuando un equipo te pinta un partidito así en la pretemporada, el termómetro pasa a segundo plano. Los Lakers salieron a la cancha frente a Utah Jazz y les pasaron por encima: 127 a 103, con la firma de un tal Luka Doncic, que en apenas 16 minutos dejó 21 puntos, dos rebotes y tres asistencias. Dieciséis minutos. Es como si uno fuera al supermercado por leche y volviera con el chango lleno.
El esloveno habló y dejó mensaje
Lo que más me llamó la atención no fueron los puntos, fue la cara del equipo. JJ Redick parece haberles metido una energía nueva, más dinámica, más agresiva. Y el dueño del show lo confirmó con la tranquilidad que lo caracteriza. En apenas cuatro o cinco entrenamientos, el conjunto angelino ya mostró un juego rápido y una defensa que presiona con las manos en cada jugada.
“Creo que para lo que tuvimos, que son cuatro o cinco entrenamientos, demostramos que podemos jugar muy bien.”Luka Doncic
Pero ojo, que no todo es color de rosa. El propio Doncic se encargó de bajar la euforia con una advertencia que suena a viejo zorro: todavía queda mucho por mejorar. Y tiene razón, porque en la NBA la pretemporada te miente más que un político en campaña. Lo bueno dura poco y lo malo vuelve siempre.
Los temas calientes que dejó el partido
- Doncic se mostró descansado y con ganas, después de no jugar con su selección. Se lo notó liviano, sin el peso de un verano largo sobre los hombros.
- Sin LeBron en la cancha, el esloveno dijo sentirse cómodo. Un nuevo reto, reconoció, pero nada que le quite el sueño.
- El equipo se movió más rápido que en temporadas pasadas, según la propia evaluación de su figura máxima.
- El debut oficial será el 21 de octubre frente a Golden State Warriors, y hasta entonces Redick tendrá que ajustar piezas como un mecánico de Fórmula 1 antes de la largada.
Mientras tanto, yo me quedo con una sensación rara. Es como cuando probás un café nuevo y ya en el primer sorbo sabés que va a ser tu favorito, pero una vocecita te dice que esperes al segundo para confirmar. Los Lakers ilusionan. Doncic ilusiona. Pero faltan piezas, faltan minutos, falta la prueba de fuego contra un rival de verdad. El 21 de octubre, cuando les toque enfrentar a los Warriors, ahí sí vamos a ver de qué están hechos. Mientras tanto, me reservo el derecho de equivocarme con el pronóstico, como buen optimista lesionado.
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