Mientras la abuela se termina de recuperar: Juana vuelve a sentarse en la mesa de Mirtha
La conductora de 99 años atraviesa una nueva internación en el Sanatorio Mater Dei con evolución favorable. Juana Viale tomó otra vez las riendas del ciclo y le dejó un saludo al aire. La familia agradeció las muestras de cariño y el próximo parte se difundirá el miércoles, si no hay cambios.
Lo dijo la propia Juana, al abrir el programa del sábado, con esa mezcla de simpleza y peso que tienen las cosas cuando se dicen sin vueltas: otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar. La frase, corta y al hueso, resume lo que viene pasando en el ciclo más emblemático de la televisión argentina desde hace varias semanas: Mirtha Legrand sigue internada, esta vez en el Sanatorio Mater Dei, y su nieta volvió a calzarse el delantal de conductora para que la mesa no pierda su ritual de los sábados a la noche.
La noticia vuelve a poner a todos los que seguimos esta historia con el corazón en la boca. Mirtha, que cumplió 99 años, había recibido el alta el domingo anterior y todavía no había vuelto a las grabaciones del programa. La nueva internación se produjo el viernes por la tarde, menos de una semana después de aquella salida, por un cuadro compatible con neumopatía. En criollo: volvió a internarse para hacer estudios, recibir tratamiento y quedarse bajo control médico, como explicaron desde el propio sanatorio.
El parte médico y la palabra de la familia
El último comunicado, firmado por el director médico Enrique Echagüe, trae una bocanada de tranquilidad en medio de la preocupación: la evolución de la conductora es favorable y se mantiene dentro de lo esperado. El informe precisa que Mirtha seguirá con el tratamiento específico y los controles necesarios, y anticipa que, si no hay cambios, el próximo parte se difundirá el miércoles. En esta internación, además, la familia Legrand pudo acompañarla de cerca, y el parte incluyó un agradecimiento a las expresiones de cariño y al respeto con el que el público viene Treating a la figura.
Hay que decirlo con todas las letras: no es la primera vez en este último tiempo. La historia reciente arrancó el 7 de septiembre, cuando Mirtha se internó para hacerse unos estudios de control por una bronquitis que llevaba una semana. En aquel momento, el sanatorio había informado que atravesaba un cuadro respiratorio bronquial y que la mantendrían en una habitación común para completar los estudios y seguir con el tratamiento. Cuando le dieron el alta, la indicación había sido clarísima: terminar de recuperarse en casa. Y así fue, hasta que el cuerpo volvió a pedir pausa.
La mesa sigue servida
Mientras tanto, en la pantalla, la mesa sigue servida. Juana Viale ya había ocupado el lugar de su abuela en la ausencia anterior y volvió a hacerlo ahora, como una continuidad natural que a esta altura ya casi no sorprende. La noche de Mirtha mantuvo su emisión con ella al frente, y la apertura funcionó como un pequeño mensaje hacia adentro del living: la abuela está, se recupera, y la mesa se banca mientras tanto. Para mí, que vengo siguiendo esta historia desde hace años, lo más valioso de estos reemplazos no es la eficacia ni la improvisación: es el lazo. Juana no llega a conducir un programa, llega a cuidar un legado en vivo, y eso se nota en cada palabra, en cada gesto, en cada silencio que administra frente a los invitados.
Dónde, cuándo y qué se come
La noche de Mirtha se emite los sábados a la noche por El Trece, con la conducción de Juana Viale mientras Mirtha Legrand continúe su recuperación en el Sanatorio Mater Dei. El próximo parte médico, si no hay novedades, se conocerá el miércoles. Y en la mesa del sábado, como siempre, además de las anécdotas y las declaraciones, hubo lugar para el clásico de la casa: el bocado que se sirve mientras la conversación fluye, porque en esa mesa,mirtheense hasta la médula, se habla, se ríe y se come, todo al mismo tiempo, como manda la tradición.
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