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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Pipino Cuevas se dio el gusto de cantar con el Chaqueño Palavecino y sigue soñando en el reality

El exfutbolista y Yanina Bordachar sumaron tres luces verdes con Canción del mariachi, aunque Abel Pintos les marcó un detalle que puede complicar lo que viene. Igual, el participante cumplió su sueño de hacer un dueto y hasta recibió una broma futbolera.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Pipino Cuevas se dio el gusto de cantar con el Chaqueño Palavecino y sigue soñando en el reality

A mí siempre me dijeron que un sueño cumplido ya no se olvida más, y algo de eso se vio anoche en la pista de Es mi sueño. Porque Pipino Cuevas, el mismo que en su otra vida hacía transpirar a las defensas con la camiseta de River, se paró frente al micrófono y se dio dos gustos que venían postergados: defender su lugar en el concurso con Canción del mariachi, el tema que el mundo conoce por la película de Antonio Banderas, y cantar al lado de uno de los referentes del folklore argentino, el Chaqueño Palavecino, con quien se animó a interpretar La ley y la trampa.

Yo lo vi desde el sillón, como muchos lectores y lectoras de cuarenta para arriba que todavía tenemos a Pipino en el recuerdo de aquellas tardes de fútbol, y la verdad es que la noche tuvo de todo: buenas vibras, algún tropiezo con la letra y una observación musical del jurado que no es menor. Vamos por partes, porque la cosa se prestó para charlar con tiempo.

Canción del mariachi: a la pista, pero con un reparo

La pareja que conforman Pipino y Yanina Bordachar salió a competir con un tema popular donde los haya, esa Canción del mariachi que suena a México, a tequila y a western. Del jurado llegaron tres luces verdes, lo que en criollo significa que el camino sigue. Pero Abel Pintos, que es de los que hablan claro y sin guardarse nada, dejó una devolución que Pintos suele reservar para los que tienen margen de mejora: reconoció que se nota que el participante había disfrutado el número y que eso es lo primero que se le pide a un amateur que se anima al canto, pero agregó que a él la interpretación no lo terminó de cerrar, y que la clave estuvo en la elección de la tonalidad.

“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad.”Abel Pintos

Pintos también se tomó unos minutos para explicar algo que cualquiera que cantó en un coro sabe bien: cantar a dúo no es simplemente sumar dos voces y listo, porque hay decisiones que se toman antes de subir al escenario y que después condicionan todo. Por eso le pidió a Pipino que de cara a lo que viene busque un tono en el que se sienta más cómodo y desde el cual pueda lucirse sin que la melodia le juegue en contra. La devolución fue respetuosa, pero fue al hueso.

La ley y la trampa, el sueño del participante

Lo más lindo de la noche fue lo otro: ese costado humano que el ciclo sabe mostrar y que a mí, particularmente, me sigue ganando. Pipino contó en el piso que él había visto cómo Pintos había cantado con otro concursante en algún envío anterior, y se permitió soñar con algo parecido. Lo dijo sin vueltas, con esa sinceridad que caracteriza a los exdeportistas cuando se sacan la careta de la competencia, y el Chaqueño Palavecino, que es un caballero de los nuestros, aceptó el convite y se acercó al escenario.

Los dos se pusieron de acuerdo al oído sobre la letra, como se hacía antes en las peñas de barrio, cuando el que más sabia le marcaba el arranque al otro, y largaron con La ley y la trampa. A mitad de camino se le borroneó un pedacito de la letra al exdelantero y Pintos, que ya estaba en su rol de jurado, lo fue guiando desde el banco para que pudiera seguir sin que la canción se cayera. Es de esas cosas que en televisión pueden quedar como un papelón, pero que en el fondo muestran algo más lindo todavía: que los que saben están dispuestos a darles una mano a los que se animan.

Entre la redonda y la guitarra

Después vino el condimento futbolero, que en esta mesa no podía faltar. Palavecino es bostero confeso y se acordó de los partidos en los que Pipino, con la banda roja en el pecho, le había hecho pasar más de un disgusto al club de la Ribera. La broma fue con códigos, de los dos lados, y el Chaqueño la cerró con una frase que me parece que sirve para toda la noche y un poquito más: La música nos une. Y la verdad es que lo dijo con la simpleza que tienen los cantantes de folklore cuando bajan del escenario y vuelven a ser uno más en la plaza.

Así las cosas, la dupla Cuevas-Bordachar sigue en carrera en la segunda temporada del programa conducido por Guido Kaczka, con el sueño cumplido del dueto con el Chaqueño y con la tarea pendiente de ajustar la tonalidad para la próxima. Mientras tanto, a los que nos gusta este tipo de certámenes lo que más nos queda es la imagen del exfutbolista parado al lado de uno de los grandes del canto popular, ayudándose mutuamente para que la canción salga adelante. Esa es la clase de televisión que uno no quiere perderse, y de la que después se habla en la mesa familiar tomando un buen mate con facturas.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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