Platense se quedó a un suspiro de la hazaña: ganó, pero quedó afuera de la Libertadores
El Calamar venció 2-1 a Fluminense en Vicente López, pero el 2-0 de la ida en Brasil lo dejó sin semifinales. Mainero y Sepúlveda pusieron la serie 2-2 antes del descanso; Canobbio liquidó la ilusión en el complemento.
El calor de Vicente López no era un detalle menor: hacía esa temperatura en la que el aire se te pega a la cara y hasta la sombra pide permiso. Platense, con esa térmica encima, salió a jugarse el partido de su vida. Ganó 2-1, sí. Pero la Libertadores es cruel con los que llegan tarde: el 2-0 de la ida en Brasil pesó como una mochila de cemento. Y el Calamar se quedó afuera por un gol.
Porque el primer tiempo fue una declaración de principios. A los 29 minutos, el Chaqueño Mainero cazó un despeje corto de Julián Millán y la mandó a guardar abajo, con un desvío de por medio que le cambió la vida al arquero Fábio. Dieciocho minutos después, el mismo Mainero levantó un centro desde la derecha y Sepúlveda la peinó de cabeza por el segundo palo. Dos a cero. Serie igualada. El pueblo de Vicente López empezaba a soñar con algo que nadie tenía en los planes.
Lo que pasó en el complemento
Hasta el entretiempo todo pintaba para una noche de las que se cuentan de generación en generación. Pero el segundo tiempo es donde Platense parece el familiar que siempre llega un poco tarde a la cena: cuando se sentó a la mesa, el asado ya estaba frío. Una pérdida de Pablo Ferreira en la zona media le dejó el camino servido a Fluminense, Canobbio enganchó para el medio y la puso donde duele. Tres a dos en el global. Y a partir de ahí, el Calamar necesitaba un gol que nunca llegó.
- Fábito le ahogó el grito a Vázquez con una volada en el final, y Mendia tomó el rebote, pero estaba en posición prohibida. La suerte, cuando no es tuya, ni te mira.
- Del otro lado, Hulk tuvo la sentencia: centro de Canobbio y definición por encima del travesaño. Fluminense perdonó cuando pudo haber matado.
- Los cinco minutos de added time fueron un eterno sprint sin red. Platense fue, empujó, insistió. No le alcanzó.
“Fluminense obtuvo el lugar en semifinales y Platense cerró la eliminatoria con un triunfo como local.”Cierre de la transmisión
Me quedo con una imagen: Mainero fue el motorcito de esta ilusión. Puso el primero, asistió en el segundo y le puso el pecho a cada contra. Sepúlveda, mientras tanto, sigue ratificando que de aire es un jugador serio. Y Vázquez, que no entró en el marcador pero generó dos situaciones clarísimas, se va con la espina de lo que pudo haber sido.
Platense se va de la Libertadores con la frente alta y un triunfo que duele. Como ese asado que te perdiste un domingo al mediodía: la carne estaba buena, la compañía también, pero te quedaste con las ganas. El equipo de Martín Palermo compitió, ganó, y quedó afuera por un gol. Pocas veces quedarse eliminado se siente tan cerca de una hazaña. Pronóstico reservado el derecho de errar: Fluminense no la tiene fácil en semifinales, pero tiene a Hulk, y eso alcanza para soñar. Mientras tanto, el Calamar ya está pensando en el próximo torneo: la ilusión no se va, se guarda para la próxima.
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