Such Brave Girls vuelve con todo: la familia más disfuncional del streaming se muda a Filmin
La segunda temporada de la comedia británica escrita y protagonizada por Kat Sadler ya está disponible en la plataforma española. Seis capítulos que revientan la convivencia entre una madre y sus dos hijas con humor ácido, traumas a cuestas y un secuestro matrimonial como punto de partida.
Yo siempre digo que las comedias familiares son como las reuniones de domingo: mientras más prometés que esta vez va a ser distinta, peor termina saliendo todo. Y eso es exactamente lo que vuelve a pasar en Such Brave Girls, la serie británica que acaba de desembarcar en su segunda temporada en Filmin España, unos catorce meses después de su estreno original, y que confirma por qué Kat Sadler se ganó un lugar propio en la conversación sobre la comedia escrita por mujeres. Son seis episodios de media hora, prolijos como un reloj, que se pueden maratonear de una sentada y que dejan esa sensación agridulce de reírte a carcajadas mientras te das cuenta de que estás un poco incómoda.
El galpón donde se cocina la comedia
Antes de hablar de los personajes hay que detenerse un segundo en quién está detrás del telón, porque eso explica mucho de lo que vamos a ver en pantalla. Kat Sadler no solo interpreta a Josie, la hija del medio con antecedentes psiquiátricos y una capacidad asombrosa para meterse en líos, sino que además firma los guiones junto con su experiencia personal como materia prima. Lizzie Davidson vuelve como Billie, la hermana que se mueve entre la lealtad y el hartazgo, y Louise Brealey regresa en el papel de Deb, la madre que parece salida de una sitcom ochentosa pero con el doble de carga emocional. Los tres nombres centrales sosteniendo toda una historia, sin reparto inflado ni estrellas invitadas que roben cámara.
Secuestro y otras formas de decir te quiero
Lo que cuenta el primer capítulo de esta segunda entrega es de esas cosas que solo se le ocurren a un guionista británico con humor muy negro: Billie y Deb secuestran a Josie para que se case con Seb, el personaje de Freddie Meredith. La escena funciona como declaración de principios de toda la temporada: la presión familiar opera como motor narrativo y las relaciones sentimentales de cada una de las protagonistas se cruzan y se contaminan de manera constante. No es una serie que espere que los conflictos se resuelvan a mitad de capítulo ni que la palabra familia deje de sonar como una amenaza disfrazada de abrazo.
Lo que más me gusta como espectadora es que la serie no pide compasión ni busca convertir a sus protagonistas en heroínas trágicas. Josie tiene antecedentes psiquiátricos, sí, pero Billie y Deb tienen sus propios problemas y sus propias conductas problemáticas, y la escritura se ocupa de mostrar cómo todo eso se retroalimenta. Es una mirada decididamente pesimista sobre una familia que, sin embargo, no puede dejar de estar junta, y ese oxímoron es el que sostiene el interés de los seis episodios.
“En esta casa cuando te querés mucho terminás llorando en un baño ajeno y mintiéndole a un policía.”Deb, la matriarca de la familia
Ahora bien, la pregunta del final es la que me dejó pensando toda la semana mientras preparaba esta nota: qué buscamos realmente cuando nos sentamos a ver una comedia sobre relaciones familiares difíciles. Si queremos catarsis, si queremos sentirnos menos solos con nuestras propias madres e hijas, o si simplemente queremos confirmar, entre risas nerviosas, que en otros hogares también se arma despelote. Such Brave Girls responde a las tres cosas sin hacer ruido. La segunda temporada ya se puede ver en Filmin España, ideal para una noche de sofá, manta y pochoclo, o si te animás, con un buen vaso de vino y la certeza de que la familia que se ríe junta, aunque sea en la pantalla, sigue siendo familia.
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