Verstappen se dio el gusto en Marina Bay y Franco se quedó con el motor mudo en la curva 14
El neerlandés se anotó la Sprint en Singapur con pista húmeda y un safety car que redefinió todo. Colapinto duró dos vueltas y Alpine corre contra el reloj para tener el auto en la clasificación del domingo.
Acá estoy otra vez, con la térmica todavía enganchada al cuello y la certeza de que en Singapur el clima decide antes que los pilotos. La Sprint del Gran Premio de Marina Bay arrancó con media hora de demora por lluvia y se corrió con asfalto mojado en un circuito callejero de 4.927 metros donde las paredes siempre cobran peaje. La organización recortó la distancia a 20 vueltas, dos menos de lo previsto, porque los golpes llegaron temprano y nadie quería quedarse sin inventario de chapa.
Colapinto, dos vueltas y a box
A Franco le tocó el papel que nadie quiere leer. Su Alpine A526 lo dejó a pie en la curva 14, con el motor en silencio, apenas completadas dos vueltas. Hasta ahí venía 13.°, después de perder lugares en la largada frente a Oliver Bearman y Nico Hülkenberg. El equipo trabaja contra el reloj para llegar a la clasificación del domingo, que desde las 10 de la mañana hora argentina arma la grilla de la carrera principal. Si el cajón no se abre, el fin de semana se habrá terminado antes de empezar.
Lo del piloto argentino se pareció a esas mañanas en que te levantás con la alarma apagada: estás despierto, querés salir, y sin embargo el día se te va sin que muevas un dedo. Una lástima, porque el circuito callejero tenía agua para regalar espectáculo y él se quedó mirando desde boxes.
Safety car, pared y manos que temblaron
El punto de inflexión fue el auto de seguridad. George Russell le había sacado el puesto a Verstappen en la largada y lideraba con el Mercedes cuando perdió el auto y se estampó contra el muro de boxes en la recta principal. En esa misma neutralización también dijeron basta Lance Stroll y Sergio Pérez, tras un roce entre ambos, e Isack Hadjar por problemas mecánicos. Cuatro autos afuera en una tarde y todavía quedaba luz para más golpes.
Verstappen no soltó más la punta
Cuando se relargó, el tetracampeón volvió a la punta y no la soltó hasta la bandera a cuadros. El Red Bull RB21 lo llevó primero a la meta y le dio al neerlandés su primera victoria en Sprint del año, apenas siete días después de haberse quedado con la carrera en Malasia. Lewis Hamilton y Charles Leclerc completaron el podio con las Ferrari, aunque sobre el final padecieron los intermedios cuando la pista empezó a secarse: gomas que ya no muerden y un asfalto que cambia de carácter mientras pasás por encima.
McLaren enredados y Antonelli que cobra
La pelea de atrás fue un quilombo con todas las letras. Oscar Piastri y Lando Norris, los McLaren, pelearon hasta la última vuelta, cuando Norris tiró una maniobra sobre su compañero y mandó al australiano contra el muro. El que levantó el premio fue Kimi Antonelli, que cerró cuarto sin hacer ruido. El top diez quedó con Liam Lawson quinto, Bearman, Hülkenberg, el propio Norris y Pierre Gasly, que podría ser promovido a zona de puntos si los comisarios le dan la derecha tras revisar el incidente entre los McLaren.
Pronóstico del día, con el derecho a errar que me reservo: si Alpine mete la pieza rota a tiempo, Franco va a clasificar y se va a comer una Marina Bay que ya mostró ser capaz de comerse a cualquiera. Si no la mete, nos quedamos mirando una grilla con un hueco que duele. Mientras tanto, Verstappen se dio el gusto y dejó a los Ferrari con los neumáticos quemados y la sonrisa a medio camino. Así es Marina Bay: un restaurante con cinco estrellas y cuenta salada, al que igual uno siempre vuelve.
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