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VIE, 04 SEPT 2026
Deportes

Monfils se fue de Flushing Meadows como se va un grande: con la tribuna de pie y el micrófono en la mano

GG
Gabriel GautoDeportes · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El partido fue lo de menos

Hace un calor infernal en Buenos Aires, así que nada mejor que quedarse adentro ventilándose con una historia que tiene más de veinte años de película. La de Gaël Monfils, que este jueves jugó en Flushing Meadows lo que será su último partido en un Grand Slam. Con 40 recién cumplidos y la piernas ya pidiendo repuesto, el francés perdió 6-3, 4-6 y 6-3 ante el estadounidense Learner Tien en la segunda ronda del US Open 2026. Pero eso, sinceramente, fue lo de menos.

Porque cuando la bola dejó de picar, el Louis Armstrong entero se puso de pie y empezó a cantar su nombre. La organización le armó un video con momentos de su paso por el torneo y le entregó una plaqueta por la trayectoria. Monfils tomó el micrófono, miró a todos como quien mira a la barra del bar antes de cerrar, y habló. Y lo que dijo resume mejor que cualquier crónica qué clase de jugador fue este señor.

“Sentí todo el amor durante todos estos años, y puedo decirles que ustedes son mi segundo mejor público, por supuesto después de París, pero están allá arriba.”Gaël Monfils, en su discurso de despedida en el Louis Armstrong

Una carrera que arrancó en un juvenil y terminó en la pista grande

  • Llegó al US Open por primera vez en 2003, para el torneo juvenil.
  • Su debut en el cuadro principal fue en 2005, con derrota ante Novak Djokovic en cinco sets.
  • Alcanzó el puesto 6 del ranking ATP en noviembre de 2016.
  • Sumó 13 títulos individuales entre ATP 500 y ATP 250.
  • El martes pasado, el estadio le cantó el feliz cumpleaños por sus 40 años.

Como verán, la trayectoria no es la de un cualquiera. Pero tampoco la miden los títulos ni los rankings. Lo que Monfils dejó en la cancha fue otra cosa: un estilo. Un tipo que corría pelotas imposibles, sacaba winners desde atrás de la línea de base y se daba maña para sacarle una sonrisa al público en cada cambio de lado. Un showman con todas las letras, que transformó cada partido en una función de circo con raqueta.

Lo que le dijo a Nueva York antes de irse

“Ha sido un absoluto honor para mí jugar todos estos años frente a ustedes, intentar dar lo mejor de mí, tratar de ofrecer un tenis de alto rendimiento, pero también darles un gran espectáculo. Y ustedes me dieron un gran cariño, así que nunca olvidaré eso. Muchas gracias por todo. Gracias, Nueva York.”Gaël Monfils, al cerrar su discurso en el US Open

Yo lo vi en vivo una sola vez, en el Masters 1000 de Roma, y les juro que el tipo jugaba como si estuviera en el patio de su casa con los amigos: con una sonrisa cómplice, como pidiéndole permiso a la bola para pegarle bien fuerte. Por eso, más allá del resultado, lo de este jueves fue una despedida a la altura de lo que fue. Monfils no levantó un trofeo en Flushing Meadows, pero se fue con algo que muchos campeones no consiguen: que el estadio lo despidiera cantando.

Mi pronóstico, con el derecho a errar que me caracteriza: Monfils no vuelve a jugar un Grand Slam, pero tampoco va a desaparecer del circuito así nomás. Este es de esos que estiran la despedida hasta que el cuerpo les dice basta. Y cuando llegue ese día, lo vamos a extrañar más de lo que imaginamos.

GG

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