Coudet se va de River con la cola entre las piernas: 27 partidos, una final perdida y un penal que pegó en el palo
El técnico cerró su ciclo tras la eliminación en los penales ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana. Arrancó con seis victorias y un empate, pero se le fue apagando la vela entre el Superclásico perdido, la caída en la final del Apertura contra Belgrano y el golpe de la Copa Argentina. El club busca reemplazante y suena Ramón Díaz.
Hay cosas que en Buenos Aires se dicen con dos palabras y todo el mundo entiende: se rompió. Y lo de Eduardo Coudet en River se rompió el mismo día que Rafael Santos Borré estrelló un penal en el palo, en Bogotá, con la serie de octavos de final de la Copa Sudamericana igualada frente a Independiente Santa Fe. A partir de ahí, el ciclo se hizo corto: 27 partidos, cuatro empates y un despido que cayó como agua caliente en pleno enero.
Porque el arranque había sido otra cosa. Seis victorias y un empate en las primeras presentaciones, un equipo que corría y metía, y un Monumental que se empezaba a ilusionar otra vez. Parecía que el Chacho había encontrado la fórmula justa, esa que en Núñez hace mucho no se ve: ganar sin pedir permiso. Pero el segundo semestre fue mostrando la hilacha, como un jean barato que con la primera lavada empieza a perder color.
Una caída a pedazos, fecha a fecha
- Superclásico en el Monumental: derrota ante Boca, con la cancha llena y la garganta seca.
- Final del Torneo Apertura: caída 3 a 2 contra Belgrano de Córdoba, un papelón que todavía duele.
- Copa Argentina: eliminación en dieciseisavos de final frente a Aldosivi, rival de categoría claramente inferior.
- Inicio del Clausura: River arrancó en el puesto 14 de la Zona B, lejos de la punta y de la tranquilidad.
El balance final es de esos que no se pueden adornar. El club metió una inversión fuerte en el mercado de pases, trajo jugadores pensando en pelear por todo, y se quedó a mitad de camino en cada frente. La eliminación en la Copa Sudamericana fue el golpe definitivo, aunque el golpe venía sonando desde hacía rato, como un despertador al que le pones snooze y al final te quedás dormido igual.
Mientras la conducción define al sucesor, desde el entorno de los hinchas empezó a rodar un nombre conocido: Ramón Díaz, el histórico del club, el que ya sabe cómo se camina por esa zona mixta. Todavía no hay anuncio oficial ni decisión tomada, pero la novela ya tiene protagonista del público y la dirigencia mira de reojo.
Lo que viene no es menor: River necesita técnico para retomar el Clausura y, sobre todo, para volver a competir en copas internacionales en 2027, después de un año en el que se bajó de todas las peleas importantes. El perfil que se busca es el de alguien que ordene el medio, le devuelva confianza a un plantel golpeado y, sobre todo, que no se le caiga el equipo a pedazos cada vez que aparece un partido grande. Algo así como un buen plomero para una cañería que pierde agua por todos lados.
“River no se muere: se reacomoda, se enoja, y vuelve. Pero esta vez necesita un técnico con espalda para bancarse el barro del Monumental y la paciencia de una hinchada que ya lleva varios rounds comiendo promesas.”Gabriel Gauto, Deportes
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