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JUE, 27 AGO 2026
Tecnología

Cuando la inteligencia artificial necesita más luz: la estampida eléctrica que sacude a Estados Unidos

El boom de los centros de datos pasó del 4,4% al 12% del consumo eléctrico en apenas cinco años, las redes no aguantan el ritmo y los pueblos se plantan: 156.000 millones de dólares en proyectos quedaron frenados en 2025.

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Romina CabralCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min
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Lo dijo Jensen Huang, fundador de NVIDIA, como si hablara del tiempo que va a hacer mañana: la capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma. Y tiene razón. Lo que a veces se presenta como una conversación etérea sobre modelos de lenguaje y algoritmos es, en realidad, una conversación muy terrenal: la de una industria que necesita enchufes, transformadores y líneas de alta tensión cada vez más grandes, y que los consigue cada vez más lento. Estados Unidos descubrió, en pleno 2025, que la inteligencia artificial también es un problema de infraestructura eléctrica, y que la velocidad con la que se entrena una red neuronal no es la misma con la que se tiende un cable.

Una fiebre que se mide en teravatios

Para dimensionar lo que está pasando alcanza con mirar un número y compararlo con el de hace cinco años. El Lawrence Berkeley National Laboratory, en un estudio que publicó el Departamento de Energía, calculó que los centros de datos absorbieron unos 176 teravatios hora durante 2023, equivalente al 4,4% de toda la electricidad que se consumió en el país. En 2018, la cifra rondaba el 1,9%. La proyección para 2028, siempre según el mismo informe, lleva ese consumo a un rango de entre 325 y 580 teravatios hora, lo que representa entre el 6,7% y el 12% del total nacional. En pocas palabras: en menos de una década, los data centers pasaron de ser un actor de reparto a tener peso propio en la factura de luz de un país.

El problema no es solo de volumen. Es, sobre todo, de velocidad. Un centro de datos se levanta en meses; una línea de transmisión, una subestación o una central generadora llevan años de planificación, permisos y obra. Esa diferencia de reloj es la que empieza a hacer ruido: hay proyectos de inteligencia artificial que están listos para operar y no pueden enchufarse porque la red de la zona ya no tiene capacidad. La infraestructura energética quedó corriendo detrás del auto de Fórmula 1, y a veces ni siquiera lo ve.

El negocio que mueve la aguja

Para entender por qué la presión creció tan rápido hay que mirar los balances. NVIDIA, la empresa que fabrica los chips que entrenan a los modelos más avanzados, cerró su segundo trimestre fiscal de 2027 con ingresos por 96.221 millones de dólares, un 106% más que un año atrás. Su división de centros de datos aportó 89.000 millones, casi el 93% del total, con un crecimiento interanual del 117%. Cada vez que el sector quiere entrenar un modelo más grande, necesita más hardware, más servidores y, en consecuencia, más megawatts enchufados las 24 horas. La fiebre no es solo técnica: es financiera.

“La capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma.”Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA
  • 176 teravatios hora consumidos por centros de datos en 2023, el 4,4% del total estadounidense.
  • Proyección de entre 325 y 580 teravatios hora para 2028, hasta el 12% del consumo nacional.
  • 96.221 millones de dólares de ingresos de NVIDIA en el segundo trimestre fiscal de 2027, un 106% interanual.
  • 89.000 millones de la división de data centers de NVIDIA, con un crecimiento del 117%.
  • Al menos 48 proyectos, por unos 156.000 millones de dólares, bloqueados o demorados en 2025 por oposición local.

Y acá aparece la otra cara, la que no sale en los balances: la de los vecinos. En lo que va de 2025, al menos 48 proyectos por unos 156.000 millones de dólares quedaron frenados o demorados por resistencia de las comunidades donde se iban a instalar. Pueblos enteros se organizaron para rechazar la llegada de una nave que consume electricidad como una ciudad mediana y que, según denuncian, no siempre deja empleo local ni un beneficio claro para la zona. La pelea dejó de ser técnica para volverse política, y ya hay gobernadores y concejales que empezaron a usarla como bandera.

Lo que se viene, según los especialistas del Departamento de Energía, es una renegociación de cómo se planifica el sistema eléctrico: dónde se conectan los nuevos polos de cómputo, cómo se reparte el costo de reforzar la red y quién paga esa fiesta. Porque la inteligencia artificial, además de cambiar la forma en que se trabaja y se conversa, está cambiando silenciosamente el perfil de consumo de un país entero. Y eso, en algún momento, lo va a sentir el usuario de a pie cuando mire su propia factura de luz.

RC
Romina CabralCultura y espectáculos

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