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VIE, 04 SEPT 2026
Vida

El kiwi y la ciruela pasa en la mesa familiar: dos aliados para ir al baño sin correr a la farmacia

Una nota para entender por qué esas dos frutas aparecen una y otra vez en las recomendaciones de los gastroenterólogos, qué dice la evidencia y cuándo conviene elegir una o la otra.

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Ludmila HudymaSociedad y vida · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Son las nueve de la mañana y en la cocina todavía se siente el aroma del café recién hecho. María, acá en el barrio de Villa del Sur, revuelve el yogur con la cuchara mientras mira de reojo la canasta de frutas. "Yo toda la vida fui del kiwi, ¿eh? Pero después del último análisis la médica me dijo que probara con ciruelas pasas porque me costaba mucho ir al baño. Y la verdad es que noté la diferencia", cuenta mientras acomoda la mochila de los chicos. Como ella, miles de personas en la Argentina y en el mundo conviven con un problema que muchas veces ni se nombra: el estreñimiento crónico, una de las consultas más repetidas en cualquier consultorio de gastroenterología.

Por qué los médicos insisten con la dieta antes que con los laxantes

Antes de pensar en pastillas, jarabes o sobres, las guías internacionales coinciden en un primer paso casi obligatorio: revisar qué se come, cuánto líquido se toma y cuánta fibra se ingiere al día. La propia Organización Mundial de Gastroenterología ubica a la fibra y a la hidratación como los dos pilares del abordaje dietario. Dentro de ese universo, dos frutas concentran buena parte de la atención porque fueron puestas a prueba en estudios clínicos serios y porque se consiguen con relativa facilidad en cualquier verdulería del país: el kiwi verde y la ciruela pasa. Entender qué hace cada una en el intestino ayuda a elegir mejor y a no caer en la tentación de automedicarse.

El kiwi, fibra que retiene agua y ablanda el tránsito

El kiwi responde al perfil clásico recomendado: aporta fibra soluble e insoluble a la vez, lo que le permite retener agua en el intestino delgado y formar deposiciones más blandas y más fáciles de evacuar. Un ensayo multicéntrico, revisado por el American College of Gastroenterology, encontró que comer dos kiwis verdes por día se asocia con un aumento de al menos una evacuación espontánea completa y media por semana en personas que sufren estreñimiento funcional o síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo trabajo registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo que hace falta para ir al baño, ese trámite que muchos pacientes describen como un verdadero parto y que deteriora mucho la calidad de vida. Para nosotros, que vemos a diario cómo este tema termina condicionando la rutina, esos números no son menores.

La ciruela pasa, la vía del sorbitol y el agua que se atrae al intestino

La ciruela pasa juega en otra cancha. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Lo que queda sin absorber atrae agua hacia la luz intestinal, y ese flujo extra es lo que ablanda las heces y facilita el paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos que parecen contribuir al efecto laxante. La acción de la ciruela pasa, entonces, se apoya más en el aumento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal en general, una diferencia importante cuando se compara con otros recursos.

Empate técnico: la diferencia la marca la tolerancia de cada organismo

  • Mejoras similares: estudios comparativos que incluyeron kiwi, ciruela pasa y psyllium registraron resultados parecidos en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico. No hay ganador único.
  • Tolerancia digestiva: el kiwi tiende a generar menos distensión abdominal y menos molestias digestivas, un punto a favor para quienes suelen inflamarse con facilidad.
  • Heces duras: la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal es la consistencia de las deposiciones, justamente por su combinación de fibra y sorbitol.
  • Incorporación gradual: en los dos casos los especialistas recomiendan sumar la fruta de a poco y acompañar con buena hidratación. Ninguna de las dos reemplaza al agua ni a una alimentación variada.

A la hora de elegir, lo más sensato es escuchar al propio cuerpo y conversar con el médico de cabecera antes de empezar a sumar frutas como si fueran caramelos. Yo siempre les digo a las vecinas del barrio lo mismo: si el kiwi les cae pesado o les genera gases, prueben con unas pocas ciruelas pasas remojadas; si las ciruelas pasan les resultan empalagosas o muy intensas, vuelvan al kiwi. Lo que nadie debería esperar es que un solo alimento, por más que sea, resuelva por sí solo un problema que suele ser multicausal. María, en su cocina de Villa del Sur, ya lo entendió: la fruta la ayuda, pero la verdadera diferencia la hacen los vasos de agua que repite a lo largo del día y las caminatas después de cenar. Ella espera, como tantos pacientes que pasan por el consultorio, que esta nueva etapa signifique terminar de despedirse de las idas y vueltas al baño, sin sobresaltos y sin correr a la farmacia cada semana.

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Ludmila HudymaSociedad y vida

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