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JUE, 27 AGO 2026
Economía

El mercado laboral juvenil argentino: solo uno de cada siete accede al empleo pleno entre los 18 y los 25 años

Un informe de la UCA muestra que la informalidad, el desempleo y la inactividad se reparten a más del 85% de los jóvenes, con una brecha marcada según el nivel socioeconómico del hogar. La inserción laboral plena aparece como una excepción estadística más que como una regla.

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Néstor BrandtEconomía y producción · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min
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Vamos a los números que dejó el último relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina sobre la situación de los jóvenes de entre 18 y 25 años en el mercado de trabajo. El dato más elocuente es que apenas el 14,2% de ese universo accede a un empleo pleno, mientras que el resto se distribuye entre la informalidad, el desempleo de corta o larga duración y la inactividad total. La fotografía que describe el informe es la de un mercado laboral juvenil profundamente fragmentado, donde el punto de partida familiar opera como una variable decisiva para las chances de inserción.

El informe permite desagregar ese 85,8% restante en cuatro grandes situaciones. El 30,2% de los jóvenes cuenta con algún tipo de empleo regular, pero dentro de ese segmento el 16% lo hace en condiciones de precariedad. Un 22,5% se sostiene mediante changas, trabajos eventuales o intermitentes, o bien atravesó un episodio reciente de desempleo. El 10,7% lleva más de seis meses sin conseguir un puesto, y el 36,6% directamente no busca trabajo ni ejerce actividad laboral remunerada.

La brecha según el estrato socioeconómico del hogar

La desigualdad se hace visible cuando se cruza la situación de los jóvenes con el nivel socioeconómico del hogar al que pertenecen. La proporción de quienes no estudian ni trabajan trepa del 13,3% al 30,5% cuando el jefe o jefa de hogar pasa de tener un empleo pleno a una situación de subempleo o desempleo inestable. La inserción irregular sin estudio, en tanto, crece del 4,9% al 26,8% entre el estrato medio alto y el estrato muy bajo.

  • Estrato muy bajo: 34,2% de los jóvenes no estudia ni trabaja; 15,6% se dedica solo a estudiar.
  • Estrato medio alto: 8,3% de los jóvenes no estudia ni trabaja; 41,2% se dedica solo a estudiar.
  • Total general: 20,7% no estudia ni trabaja; el 13% logra combinar estudio y trabajo al mismo tiempo.

El peso del empleo del principal sostén económico aparece en el informe como un factor clave, aunque no determinante. Cuando ese adulto cuenta con empleo pleno, las chances del joven de mantenerse dentro del sistema educativo tienden a aumentar. Cuando predominan la precariedad o el desempleo en el hogar, crece la probabilidad de que el joven tampoco estudie ni trabaje. El ODSA, no obstante, advierte que la condición del jefe de hogar no alcanza a compensar por sí sola la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.

“Incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.”Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), UCA

El impacto de ese cuadro sobre los ingresos es directo. Según un estudio de la consultora Zentrix, el 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible, frente al 60,6% de quienes tienen entre 40 y 59 años. La menor antigüedad laboral, la mayor incidencia de la informalidad y los salarios de entrada explican buena parte de esa diferencia, que en la comparación con el año anterior no muestra señales de reversión.

La pregunta sobre qué cambios haría falta ver en el mercado laboral para que los jóvenes pudieran sostener trabajo y estudio al mismo tiempo no tiene respuesta en el informe, pero el propio cuadro de datos la delimita. Para que la proporción de quienes combinan estudio y trabajo suba del 13% actual, sería necesario que caiga simultáneamente la informalidad entre los ocupados regulares, que se reduzca el peso de los trabajos eventuales y que aumente la oferta de puestos con horarios compatibles con la cursada. El indicador que habrá que mirar el mes que viene es la tasa de empleo pleno juvenil en el próximo relevamiento del ODSA, ya que funciona como termómetro de si la fragmentación se atenúa o se profundiza.

NB
Néstor BrandtEconomía y producción

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