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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

La trampa silenciosa de los primeros 90 días con antipsicóticos: cuando el cuerpo empieza a cambiar antes de lo que uno cree

Un estudio sobre casi 97 mil adultos en Inglaterra puso la lupa sobre el arranque del tratamiento con fármacos de segunda generación y descubrió que el azúcar en sangre y el peso se disparan a una velocidad inesperada. Especialistas piden controles metabólicos antes de empezar y durante ese trimestre crítico, sobre todo en mujeres y en personas que ya llegan con prediabetes.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida · · lectura 5 min
La trampa silenciosa de los primeros 90 días con antipsicóticos: cuando el cuerpo empieza a cambiar antes de lo que uno cree

Acá en el sur, cuando alguien arranca con un antipsicótico de segunda generación, lo primero que suele explicar el médico es para qué sirve la pastilla y qué efectos hay que vigilar. Lo que casi nunca queda tan claro es que los primeros tres meses funcionan como una suerte de prueba de fuego para el metabolismo: es en ese tramo donde el cuerpo empieza a mover el azúcar en sangre y el peso a una velocidad que, según acaba de mostrar un trabajo muy grande publicado en The Lancet Psychiatry, no se vuelve a repetir después. Esa ventana chica, de apenas 90 días, concentra el riesgo más alto de terminar desenvolviendo diabetes tipo 2.

Qué midieron y con qué datos

El equipo liderado por Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador de University College London, rastreó las historias clínicas de 97.167 adultos ingleses que comenzaron a tomar olanzapina, quetiapina, risperidona o aripiprazol entre 2000 y 2023. La idea fue comparar cómo venían el azúcar en sangre y el peso antes de la medicación y cómo evolucionaron después, en distintos cortes de tiempo. Los números que aparecen en el paper son de los más elocuentes: durante el primer trimestre, la glucemia subió cerca de 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en el período previo al tratamiento. A medida que pasaron los meses, esa aceleración se fue apagando, pero el daño inicial muchas veces ya estaba hecho.

  • En los primeros 90 días, el azúcar en sangre subió alrededor de 14 veces más rápido que antes de empezar el tratamiento.
  • El peso corporal acompañó el movimiento y creció unas 9 veces más rápido en ese mismo tramo inicial.
  • La olanzapina fue la más agresiva: el azúcar se elevó cerca de 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido.
  • Las personas con prediabetes previa desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos a los dos años, contra apenas el 3% de quienes tenían glucosa normal al arrancar.
  • Las mujeres mostraron un salto mayor: su azúcar subió unas 24 veces más rápido, frente a unas 10 veces en los hombres.

Por qué olanzapina se lleva la peor parte

Cuando uno repasa los cuatro fármacos que analizó el estudio, la olanzapina aparece como la más pesada desde el punto de vista metabólico. En apenas 90 días, multiplicó por 50 la velocidad con la que crecía la glucemia y por 10 la del peso. Quetiapina, risperidona y aripiprazol también aceleraron esos indicadores, pero de manera menos brutal. La lectura práctica, aclaran los autores, no es asustar ni suspender medicaciones por cuenta propia, sino entender que cada molécula tiene un perfil distinto y que la elección del fármaco debería conversarse caso por caso, sobre todo si la persona ya llega con sobrepeso, con glucemia alterada en ayunas o con antecedentes familiares de diabetes.

Nosotros, los que seguimos de cerca estos temas, sabemos que un diagnóstico psiquiátrico suele tapar todo lo demás. La persona llega a la consulta con un cuadro agudo, se le receta el antipsicótico, se va más estable, y después aparecen, de a poco, los kilos de más, la sed constante, el cansancio que no se explica. Esa cadena, que muchas veces se vive como un castigo extra, empieza casi siempre en esos primeros meses de tratamiento. Por eso el paper insiste en algo tan simple como postergado: pedir un análisis de sangre con glucemia y un peso basal antes de la primera toma, y repetirlo a las pocas semanas, no al año.

“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en la cabeza, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

En la misma línea, Bazo-Alvarez remarció que la detección temprana es la que permite mover el timón a tiempo. "Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante", sostuvo. Para una paciente del barrio Alto Comedero, con la que charlé mientras juntaba esta nota, la traducción es directa: "Si me hubieran controlado el azúcar a los dos meses, capaz cambiaban la pastilla y no terminaba con". La frase se cae de madura: el cuerpo avisa, lo que falta es alguien que mida en el momento justo.

Qué hacer, concretamente, con esta información

La recomendación que surge del trabajo y que repiten los especialistas consultados es bastante concreta y se puede llevar a una lista de pasos: pedir glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada antes de la primera receta; registrar peso, talla y perímetro de cintura el día uno; repetir los análisis a las 4, 8 y 12 semanas; y hablar con el equipo de salud sobre hábitos de alimentación y movimiento físico desde el arranque, no cuando el problema ya está instalado. En las mujeres y en las personas que llegan con prediabetes, esa vigilancia tiene que ser más estrecha todavía, porque son los grupos donde los cambios llegaron más rápido y donde el riesgo de terminar con diabetes tipo 2 a los dos años se multiplica varias veces. La expectativa, coinciden los autores del estudio, es que con estos controles a tiempo se pueda sostener el beneficio clínico del antipsicótico sin pagar un precio metabólico que muchas veces termina siendo peor que el cuadro que vino a tratar.

LH
Ludmila HudymaSociedad y vida

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