Siete platos para no aburrirse en la cocina: de la pasta italiana sin amasado al guiso francés con cortes accesibles
Un recorrido por un menú semanal que va de una fugazzeta con mozzarella hasta un boeuf bourguignon económico, pasando por malfattis de espinaca y ricota, una ensalada tibia de espárragos y un postre de chocolate apto para celíacos. Todos los pasos, los tiempos y los secretos para que salgan bien en casa.
A unas tres horas y media por la ruta desde Posadas, en cualquier cocina argentina de martes a domingo aparece la misma pregunta: qué cocino hoy que no me complique la vida pero que tampoco sea un fiasco. Esta vez la respuesta viene en un menú completo de siete recetas que va de lo más simple, como una milanesa de merluza rebozada con una cubierta dorada y aireada, hasta lo más elaborado, como un boeuf bourguignon con cortes accesibles y cocción lenta, pensado para domingo en familia o para recibir amigos sin gastar una fortuna.
Malfattis sin amasado, fugazzeta a la noche y guiso que mejora al día siguiente
Los malfattis de espinaca y ricota son, a mi entender, el plato más convocante de toda la semana. Su nombre en italiano significa literalmente mal hechos, porque se arman de manera irregular con cuchara o con las manos, sin molde ni técnica depurada: la mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, se pueden hervir directamente en la salsa elegida o cocinarlos en agua y gratinarlos al horno con queso abundante por arriba, y en cualquiera de las dos versiones la espinaca aporta vitaminas y minerales mientras que la ricota y el queso suman proteínas y calcio, un combo que en casa siempre festejan los chicos.
Para la cena rápida del viernes, la fugazzeta es un golazo de la cocina porteña: lleva mucha mozzarella y cebolla abundante, la masa se prepara con tiempo y se guarda en el freezer envuelta en papel film hasta el momento de llevar al horno, y en veinte minutos está lista una pizza con bordes altos y queso derretido que compite con cualquier pizzería de barrio. Como me dijo una cocinera amiga de Villa Urquiza mientras me mostraba su freezer lleno de discos de fugazzeta crudos: esto es como tener una pizzería propia, solo prendés el horno cuando tenés hambre.
Para el almuerzo del sábado, el clásico guiso de fideos es la mejor manera de aprovechar lo que queda dando vueltas en la heladera: un trozo de carne que sobró del domingo anterior, zapallo, papa, zanahoria o cebollita de verdeo se combinan en la olla con caldo y fideos, y como todo guiso bien hecho mejora al día siguiente, cuando los sabores se acomodan y la salsa queda más espesa y sabrosa. Es el plato de la cocina de oficio, el que cocinaban nuestras abuelas sin medir nada y siempre salía bien.
Boeuf bourguignon económico, espárragos tibios y marquise sin TACC
El plato fuerte del domingo es el boeuf bourguignon económico, una adaptación del clásico francés que reemplaza los cortes nobles por opciones más accesibles de la carnicería: la clave está en la cocción lenta a fuego bajo durante al menos dos horas, que ablanda la carne y concentra la salsa de vino tinto hasta lograr ese color bordó intenso y ese aroma profundo que define al plato original. Los champiñones, que en la receta tradicional son protagonistas, acá quedan como opcionales y se pueden sumar al final de la cocción para darle un toque más sofisticado sin alterar el presupuesto.
Para una entrada o una cena liviana, la ensalada tibia de espárragos es de las mejores propuestas del menú porque combina texturas bien marcadas: la yema cremosa del huevo pochado, el crujiente del rabanito y la panceta dorada, y el sabor particular del espárrago que tiene esa nota vegetal inconfundible. Una ventaja práctica que vale la pena repetir: los espárragos, el huevo y la panceta se pueden cocinar con anticipación y en el momento de servir se saltean juntos en la sartén, así que es un plato perfecto para recibir gente sin estar atado a la cocina.
Milanesa de merluza y postre de chocolate para celíacos
La milanesa de merluza a la inglesa es el rescate de cualquier semana complicada: se reboza con una cubierta simple y aireada, harina y huevo batido con un toque de agua con gas para que quede más liviana, y al freírla forma una corteza dorada y crujiente mientras el interior de la merluza queda jugoso y tierno. El acompañamiento de toda la vida son las papas fritas cortadas en bastones y una buena salsa tártara casera, con mayonesa, pepinillos en vinagre, alcaparras y un chorrito de limón.
Para cerrar la semana con algo dulce, la marquise de chocolate sin TACC es un hallazgo: reemplaza la harina de trigo por harina de almendras y mantiene intacto el sabor intenso del chocolate, con una textura aterciopelada que se derrite en la boca. Es el postre ideal para compartir con alguien que es celíaco y que siempre queda mirando cómo los demás comen torta, y también para cualquier goloso que quiera probar algo distinto a la clásica torta de chocolate.
- El menú completo usa ingredientes frescos o de despensa y admite variaciones según lo que haya en la heladera.
- Los malfattis de espinaca y ricota no requieren amasado: se forman con cuchara o con las manos y se pueden gratinar al horno con queso.
- La fugazzeta admite base congelada cruda, lista para hornear cuando se presente la ocasión.
- El boeuf bourguignon económico cocina cortes accesibles durante dos horas a fuego bajo y los champiñones quedan como opcionales.
- La marquise sin harina de trigo usa harina de almendras y conserva todo el sabor del chocolate.
Mi recomendación de temporada: si estamos en otoño-invierno, el boeuf bourguignon y el guiso de fideos son los reyes de la mesa porque la cocción larga calienta la casa y perfuma todo; en cambio, cuando arranca la primavera la ensalada tibia de espárragos y los malfattis gratinados al horno con una copa de vino blanco son el plan ideal. En cualquiera de los siete platos, la premisa es la misma: cocinar rico no necesita que no se complique ni que gaste de más.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tierra Roja Noticias