Una silla, una mesa y 20 segundos: la rutina hogareña que propone Denise Austin para sostener la fuerza después de los 60
Toques de glúteo, flexiones elevadas y abdominales en V sentado: tres movimientos diseñados para trabajar piernas, brazos y abdomen en casa, sin pesas ni gimnasio, y mantener las funciones físicas ligadas a la autonomía cotidiana.
La imagen es conocida y repetida en miles de hogares argentinos: una persona parada frente a la silla, con los brazos extendidos al frente, que duda un instante antes de sentarse y vuelve a levantarse una y otra vez. No es un ejercicio extraño ni sofisticado, sino una réplica de uno de los gestos más frecuentes del día. En la rutina que difunde la entrenadora Denise Austin, ese movimiento se repite como parte de un circuito hogareño pensado para sostener la fuerza y el equilibrio en personas mayores de 60 años, sin necesidad de pesas, máquinas ni traslado a un gimnasio.
La propuesta se apoya en una premisa simple: levantarse de una silla sin apoyarse, mantener el equilibrio al caminar o incorporarse desde el piso son acciones que, con el tiempo, dejan de ocurrir de forma automática. La pérdida gradual de fuerza muscular, movilidad y estabilidad no siempre aparece de golpe; en muchos casos se hace visible cuando esas tareas cotidianas empiezan a costar esfuerzo. Trabajar esos aspectos antes de que deterioren la autonomía es el eje de un esquema que puede hacerse en el living, la cocina o el patio, sin inversión ni equipamiento especial.
Tres movimientos, una silla y una superficie elevada
El circuito consta de tres bloques. El primero son los toques de glúteo: pararse frente a una silla con los pies separados al ancho de las caderas, bajar como si uno fuera a sentarse con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para ayudar al equilibrio, tocar apenas el asiento con los glúteos y volver a ponerse de pie. El gesto fortalece piernas y glúteos, que son la base de la estabilidad corporal, y puede graduarse según el nivel físico: desde apoyarse completamente hasta apenas rozar el asiento.
El segundo son flexiones elevadas, una variante que se realiza sobre una superficie alta como una mesa, un banco o el brazo de un sofá. Las manos se apoyan separadas al ancho de los hombros, los codos se flexionan para acercar el pecho al apoyo y se vuelve a la posición inicial estirando los brazos, con el abdomen activo durante todo el movimiento. Trabaja pecho, hombros y brazos, y refuerza la capacidad de empuje que interviene en acciones como impulsarse desde una silla o recuperar el equilibrio después de un tropiezo.
El core, el tercer pilar
El tercer movimiento combina vacío abdominal con abdominales en V sentado en una silla. El torso se recuesta unos 45 grados, los pies se despegan del suelo con las rodillas flexionadas y las manos se apoyan al costado de las caderas. El ejercicio consiste en acercar las rodillas al pecho mientras el torso avanza, y luego estirar las piernas hacia adelante mientras el tronco vuelve a inclinarse. Se recomiendan 20 repeticiones y, al final, sostener la posición durante 20 segundos.
El trabajo sobre el abdomen y el core tiene impacto directo en la postura, la protección de la espalda y la coordinación de casi cualquier desplazamiento del cuerpo, desde caminar hasta girar para mirar hacia atrás. En conjunto, los tres bloques cubren las funciones físicas básicas ligadas a la autonomía cotidiana, justamente las que más cuesta sostener con el paso de los años.
Qué dice el organismo y qué se ve en el terreno
Las recomendaciones generales de los organismos de salud coinciden en señalar que la actividad física regular es una de las herramientas más eficaces para prevenir caídas y preservar la independencia en personas mayores. Sin embargo, en el consultorio y en los barrios todavía es frecuente escuchar que la rutina se reduce a caminatas cortas o, directamente, a la inmovilidad, sobre todo en adultos que viven solos o que no cuentan con centros de cercanía donde moverse con orientación profesional. La propuesta de Austin, justamente, apunta a cerrar esa brecha con materiales que cualquier casa tiene: una silla firme, una mesa o un banco.
- Toques de glúteo frente a una silla: trabajan piernas y glúteos, base de la estabilidad corporal, y pueden graduarse desde el apoyo completo hasta el roce leve del asiento.
- Flexiones elevadas sobre una mesa, banco o brazo de sofá: fortalecen pecho, hombros y brazos, y mejoran la capacidad de empuje y de recuperación del equilibrio.
- Abdominales en V sentado en una silla con vacío abdominal: 20 repeticiones más 20 segundos de sostén final para trabajar core, postura y coordinación.
La rutina, tal como fue difundida, se presenta como una guía orientativa y no reemplaza la evaluación de un profesional de la salud, algo especialmente relevante en personas con antecedentes cardíacos, articulares o de osteoporosis. Aun así, la combinación de movimientos simples, la ausencia de equipamiento y el foco en gestos de la vida diaria la vuelven una herramienta accesible para sostener, al menos en parte, la fuerza y el equilibrio en casa.
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