Tierra Roja Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.525,30 -0,64%Riesgo país 494 pb -1,20%
VIE, 04 SEPT 2026
Turismo

Tras los pumas de la estepa: tres días de huellas en la nieve partiendo de Perito Moreno

A 2.087 kilómetros de Posadas, en el corazón de Santa Cruz, la ciudad de Perito Moreno es la base de un safari singular: el rastreo del felino más grande de la Patagonia en un paisaje cubierto de blanco. Cómo es la experiencia, qué señales leen los guías y cuánto cuesta sumarse.

AA
Andrés AcostaTurismo · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Llegar a Perito Moreno desde Posadas implica atravesar casi todo el mapa argentino: son 2.087 kilómetros por la ruta nacional 40 hacia el sur, cruzando Neuquén, el oeste de Chubut y entrando a Santa Cruz por el departamento Lago Buenos Aires. El pueblo aparece como un caserío ordenado en el cruce de la ruta 40 con la provincial 43, con sus casas bajas, el viento constante de la estepa y una función muy concreta para el visitante: ser punto de partida de excursiones de tres días dedicadas al rastreo de pumas en plena Patagonia austral.

Las salidas arrancan de madrugada, bastante antes de que claree, y se internan en campos privados y en sectores cercanos al Parque Patagonia Argentina. En invierno el paisaje se cubre de nieve hasta las rodillas, el asfalto se congela y el termómetro se instala varios grados bajo cero. Esa misma rigurosidad, sin embargo, es la que vuelve al terreno amigable para seguir a un animal que en otras estaciones resulta casi invisible: la huella del puma queda impresa con tanta nitidez sobre el blanco que se vuelve una pista de lectura casi inmediata.

Las cuatro pistas que leen los guías

Los baqueanos locales no se lanzan a buscar al puma a ciegas. Trabajan con un menú de señales que van apareciendo a lo largo de la recorrida y que, combinadas, permiten armar el rompecabezas de la ubicación del felino. La primera es el comportamiento de los guanacos y los choiques, que se agitan, se agrupan o huyen cuando perciben la presencia del depredador. La segunda, ya más obvia, son las propias huellas en la nieve: redondeadas, con la almohadilla en forma de pentágono y sin marcas de uñas, porque el puma las retrae al caminar; la pata delantera es más grande que la trasera.

La tercera señal llega desde el aire: el vuelo de caranchos o cóndores que empiezan a girar en círculos sobre un punto, lo que suele delatar una carroña reciente. La cuarta es la más cruda: los restos de presas, generalmente guanacos o liebres, parcialmente tapados con tierra y vegetación. Cuando alguna de esas pistas aparece, el grupo se detiene, busca posiciones elevadas y saca los binoculares. El avistaje, aclaran los organizadores, no está garantizado, pero el proceso de búsqueda en sí es lo que vuelve a la experiencia distinta de cualquier otra salida de avistaje de fauna.

Cómo es el animal que se busca

  • Macho adulto: entre 55 y 80 kilogramos; hembra, entre 30 y 60.
  • No ruge: se comunica con ronroneos, gruñidos y silbidos.
  • Puede saltar hasta cinco metros en vertical y más de diez en horizontal.
  • Hábitos principalmente crepusculares y nocturnos, solitario y territorial.
  • En la Patagonia se alimenta de guanacos, choiques y liebres, y cumple el rol de depredador tope.

Más allá del puma, la recorrida por la estepa ofrece un catálogo amplio. En el suelo aparecen guanacos, zorros colorado y gris, piche patagónico y zorrino; en el cielo, cóndores andinos, choiques y flamencos. El área completa registra más de 120 especies de aves, lo que transforma cada parada en una posibilidad de avistaje distinta. Una mañana, mientras buscábamos huellas en un cañadón, el guía me señaló una bandada de choiques que se había disparado hacia un filo y me dijo algo que se me quedó grabado: 'Cuando se mueven así, no es por nosotros; alguien más grande está cerca'. La tensión duró unos minutos, hasta que apareció un ejemplar cruzando una ladera a prudente distancia, justo lo que los binoculares permiten cuando el viento y la paciencia juegan a favor.

Precios, horarios y qué tener en cuenta

  • La excursión estándar se ofrece en bloques de tres días con salidas antes del amanecer.
  • Las tarifas varían por temporada y por operador; conviene reservar con anticipación y confirmar si incluyen traslados, comidas y equipamiento de nieve.
  • El trekking es de baja dificultad técnica pero exige buen abrigo térmico, guantes, gorro, calzado impermeable y binoculares propios si se quiere sumar a la búsqueda.
  • No se necesita experiencia previa: el ritmo lo marca el guía, que va leyendo el terreno.
  • Los grupos suelen ser reducidos para minimizar el impacto sobre la fauna.

Perito Moreno también funciona como base para combinar con destinos cercanos. A pocos kilómetros está Los Antiguos, pueblo conocido por su microclima de valle que lo volvió productor de cerezas y frutillas, con paradas obligadas en las chacras durante el verano. Más al sur se llega al Parque Provincial Cueva de las Manos, declarado Patrimonio de la Humanidad por sus pinturas rupestres con más de nueve mil años de antigüedad, una excursión de día completo que se complementa perfecto con el safari de pumas.

Mi recomendación de temporada pasa por el invierno austral, entre junio y septiembre, cuando la nieve facilita el rastreo y la estepa se convierte en un mapa blanco donde cada huella cuenta una historia. Llevar ropa de abrigo en capas, paciencia para aceptar que el avistaje no está asegurado y para caminar varias horas por quebradas y cañadones. El premio, cuando aparece, compensa cualquier madrugón: ver al puma moverse en silencio por la nieve es uno de esos recuerdos de viaje que se guardan para siempre.

AA

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo