Tres días, un mismo techo: Neuquén abre su Expo Vocacional más grande y abre las puertas a estudiantes de toda la región
El Espacio Duam recibe entre el 9 y el 11 de septiembre la muestra educativa con entrada libre y gratuita, que reúne universidades nacionales, institutos técnicos y organismos públicos en un solo predio, con charlas, auditorios y hasta una zona de juegos.
Llego al Espacio Duam bien temprano, cuando todavía el sol pega bajo sobre el río y la ciudad todavía está desperezándose, y ya hay un movimiento raro: padres con termos bajo el brazo, chicos con mochilas nuevas y grupos de amigos que cruzan la calle mirando los carteles. Es la previa de la Expo Vocacional más grande de la región, que desde el martes 9 y hasta el jueves 11 de septiembre, de 9 a 17, va a transformar a este predio de Neuquén capital en una pequeña república del conocimiento, con entrada libre y gratuita y abierta a toda la comunidad.
La organiza Ecydense, el organismo provincial que desde hace años se encarga de juntar en un solo lugar la información sobre becas, carreras y asesoramiento educativo que muchas veces queda dispersa en folletos, páginas web y comentarios de WhatsApp. "Nuestro compromiso central es acompañar en un momento de decisiones trascendentes", me dice Federico Bolan, vicepresidente de la entidad, mientras acomodamos una carpeta con el programa en una mesa prestada. La frase me queda dando vueltas, porque acá en el sur una decisión vocacional no es un trámite: es definir si te vas, si te quedás, si volvés, y en qué te recibís cuando el viento patagónico te revuelve los planes.
Una movida que ya pasó por el interior y ahora explota en la capital
Antes de la cita grande en Neuquén, la expo pasó por Zapala y por Chos Malal, dos paradas que funcionaron como ensayos generales. Pero la edición capitalina es otra cosa: es la de mayor escala, la que reúne a las universidades nacionales más importantes del país, a institutos técnicos, a organismos públicos y a un puñado de propuestas privadas que suelen quedar fuera del radar de los estudiantes del secundario.
Quiénes se dan cita en los stands
- Universidades nacionales: Universidad Nacional del Comahue, Universidad Tecnológica Nacional, Universidad Nacional de Río Negro, y las casas de estudio de Córdoba, La Plata, San Martín, Avellaneda, del Sur y Arturo Jauretche.
- Institutos artísticos y de formación: Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) y la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc).
- Sector privado y técnico: Universidad de Flores (UFLO), Universidad Siglo 21, Universidad Kennedy, Instituto de Formación Santa Ana (IFSSA), Cocineros Patagónicos y el Centro de Estudios de Formación Aeronáutica (CEFA), entre otros.
- Organismos públicos: ministerio de Trabajo, Policía del Neuquén, Ejército Argentino, Prefectura Naval, la municipalidad de Neuquén capital y el programa de Becas Gregorio Álvarez, que acerca información concreta sobre cómo costear los estudios.
La idea, según me cuentan los organizadores, es que ningún estudiante se vaya con la sensación de que le faltó preguntar. Por eso, además de los stands, se montaron seis auditorios donde van a dictarse charlas de orientación vocacional a cargo de especialistas, con foco en el autoconocimiento, la reflexión sobre los intereses personales y las habilidades de cada uno. Son conversaciones pensadas para algo más que elegir una carrera: apuntan a ayudar a definir un proyecto de vida, que en esta parte del país suele estar atravesado por la distancia, el frío y la pregunta de siempre sobre si conviene quedarse cerca o animarse a irse a estudiar afuera.
Cuando la jornada se juega: la zona lúdica como alivio
Porque vaya a saber uno cuántos pibes se acercan a la expo con el corazón en la boca y la decisión sin madurar. A mí me lo cuenta Miriam, una vecina del barrio Villa Ceferino, que vino con su hija de 17 años y me dice, mientras señala los arcades instalados a un costado del predio, que para ellas esto es casi una excursión: "Vine a ver si se anima a hablar con alguien de la universidad, pero mientras tanto que se distraiga un rato, que se pruebe en el simulador, que vea qué le gusta". Tiene razón: la zona de juegos incluye arcades, una sala de escape, simuladores, instancias de baile y competencias grupales, pensadas como complemento lúdico para que la jornada no se agote en lo académico y para que la presión de tener que decidirse por un futuro no caiga como una losa sobre los chicos.
Salgo del Duam con la sensación de que estos tres días funcionan un poco como una brújula colectiva. Nosotros, los que vivimos en la Confluencia y tenemos hijos en edad de elegir, solemos manejar la incertidumbre a fuerza de mates y de conversaciones de cocina. Por eso esta expo se lee como una oportunidad concreta: un mismo lugar, en el mismo horario, con la posibilidad de preguntar cara a cara, de tocar un simulador, de sentarse en un auditorio y escuchar a alguien que te explique que no hay una sola manera de hacer las cosas bien. Lo que cada estudiante espera, en el fondo, es que cuando se vaya del Duam se lleve al menos una certeza: que la decisión que tome va a ser suya, y que alguien, en algún stand, lo ayudó a pensarla.
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