Una lengua de nieve que bajó sin aviso por la cara oculta del Chapelco
Dos esquiadores pasaron a metros del frente de una avalancha en el filo posterior del cerro, fuera del dominio habilitado; el complejo activó el protocolo, cerró el sector y revisó la estabilidad de la ladera.
La imagen que circuló por celulares y grupos de WhatsApp muestra una lengua blanca que se despega del filo y avanza ladera abajo con la velocidad lenta pero continua que tienen las avalanchas cuando la nieve está saturada de agua: un manto que se pliega sobre sí mismo, levanta polvo de cristales al comprimirse contra el aire y va dejando, a su paso, un contraste violento entre la ladera todavía intacta y la cicatriz gris que deja a su paso. Eso fue lo que se vio el jueves por la tarde en la cara posterior del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, cuando una masa de nieve se desprendió en un sector que no integra el dominio esquiable habilitado del complejo, en el corazón de la temporada invernal del sur neuquino.
Dos esquíes a metros del frente
Según relataron fuentes del operativo y reconstruyó este portal a partir de los registros audiovisuales que tomaron personas presentes en las inmediaciones, dos esquiadores descendían en zigzag por esa zona no señalizada cuando advirtieron el movimiento. Los deportistas quedaron muy próximos al avance del manto, pero lograron alejarse a tiempo y salieron ilesos. La secuencia fue captada de manera casual por testigos que estaban en el área y muestra, cuadro por cuadro, la velocidad con la que la nieve se desplazó sobre la pendiente hasta detenerse en un tramo más bajo de la montaña.
Protocolo, cierre del área y revisión de la ladera
Activado el alerta, el equipo de seguridad del Chapelco desplegó el protocolo previsto para estos episodios: acordonó el perímetro, impidió el acceso de cualquier persona ajena al operativo y comenzó a evaluar la estabilidad de la ladera antes de cualquier reapertura. En paralelo, las autoridades recordaron que ese filo es uno de los puntos más altos del cerro y que el sector posterior no está señalizado ni autorizado para la práctica del esquí ni para descensos fuera de pista, una aclaración que la propia administración del centro deー repite cada vez que la nieve acumulada supera ciertos umbrales. La temporada en Chapelco se extiende, en principio, hasta el 30 de septiembre.
- Acumulación de capas de nieve con distinta consistencia: una capa más pesada apoyada sobre una más débil genera el plano de deslizamiento.
- Cambios bruscos de temperatura, que debilitan la cohesión entre los cristales y vuelven más inestable el manto.
- Viento que redistribuye la nieve hacia cornisas y acumulaciones en la parte alta de la ladera.
- Inclinación del terreno, un factor clave en pendientes de entre 30 y 45 grados.
- Sobrecarga puntual por el paso de personas, animales o incluso la caída de un árbol en zonas no estabilizadas.
Lo que repite el centro de y lo que se ve en el terreno, sin embargo, no siempre coinciden. La cartelería y los partes oficiales remarcan que las zonas habilitadas están delimitadas con precisión porque sobre ellas se trabaja preventivamente: se relevan las capas, se detonan pequeñas cargas para liberar cornisas y se monitorean los indicadores de estabilidad después de cada nevada importante. En los sectores no habilitados, en cambio, no existe ese seguimiento, y la montaña responde sola, con la lógica implacable de la física, a las variables que se le imponen. Por eso, después de jornadas de nevadas intensas, las advertencias de los organismos técnicos chocan con la tentación de los esquiadores experimentados de buscar nieve virgen fuera de las pistas demarcadas, una práctica que, según los manuales de gestión de riesgo, multiplica las chances de quedar atrapado en un deslizamiento.
El episodio del jueves dejó una postal que los propios protagonistas reconocieron como un espejo de lo que puede salir mal: dos personas a metros de un manto de nieve que avanzaba, sin lesiones, gracias a una combinación de reflejos, suerte y distancia prudente. El cerro, mientras tanto, volvió a quedar en silencio, con su ladera recompuesta y la pregunta de siempre flotando sobre la nieve reciente: ¿se toman los recaudos necesarios cuando se sale a esquiar o caminar por la montaña fuera de las pistas señalizadas?
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