A la Ferrari le ganó el reloj: triunfo en Austin con sabor a golpe de suerte
El equipo italiano se quedó con las 6 Horas del Circuito de las Américas después de que el Toyota que lideraba se quedara sin dirección hidráulica cuando faltaban quince minutos. López terminó lejos, en el puesto 13.
El calor en Austin no fue lo único que derritió a los candidatos en la quinta fecha del Mundial de Resistencia. El Toyota 7 se rompió como se rompe una promesa de verano: en el peor momento, a quince minutos del final, con la carrera ganada en el bolsillo. La dirección hidráulica dijo basta, De Vries se pasó de largo en la primera curva y volvió a boxes arrastrándose. Así, sin más, el Ferrari 50 de AF Corse heredó la punta y no la soltó hasta la bandera a cuadros.
La tripleta de Ferrari, Antonio Fuoco, Miguel Molina y el danés Nicklas Nielsen, completó 167 vueltas sobre los 5.513 metros del trazado texano, unos 920 kilómetros de carrera en total. Nielsen fue el encargado del stint final y se llevó el crédito de la victoria, la primera de Ferrari en Hypercar después de más de un año. Un año es mucho tiempo para una marca que vive de ganar.
Una carrera con más líderes que un sindicato
- Las dos primeras horas fueron del otro Ferrari, el 51 de Pier Guidi, Calado y Giovinazzi.
- Después tomó la delantera el Cadillac de Bamber, Bourdais y Aitken.
- Más tarde apareció el Toyota 7, que parecía tener la victoria en el bolsillo.
- También lideraron en distintos tramos el BMW de Magnussen, Marciello y Vanthoor y el Alpine de Da Costa, Milesi y Habsburg.
El Alpine cruzó segundo en pista pero los comisarios de la FIA le aplicaron cinco segundos de penalización por una infracción en boxes. Cayó al tercer lugar y el Cadillac subió al podio junto a Ferrari. La carrera, como buena carrera larga, se define también en los despachos.
Para los argentinos, la jornada dejó gusto a poco. José María López, el Pebete de Río Tercero, venía ilusionado con el Lexus del Akkodis ASP Team junto a Petru Umbrarescu y Clemens Schmid. Cuando le tocó su turno, en el cierre, el auto perdió adherencia en una curva y pegó un trompo que le costó una vuelta. Cayó del décimo al decimotercer puesto, de ilusiones a réalités en tres curvas. Son las carreras: te dan con la puerta en la cara cuando menos lo esperás.
En la categoría LMGT3 hubo festejo local. El equipo The Heart of Racing, con base en Estados Unidos, se llevó la divisional con Ian James, Zacharie Robichon y Mattia Drudi a bordo del Aston Martin Vantage, después de 154 vueltas. Ganar en casa siempre tiene un plus, aunque sea simbólico.
La próxima parada del calendario será en el circuito de Fuji, Japón, entre el 25 y el 27 de septiembre. Ahí se verá si Ferrari mantiene el envión o si Toyota vuelve a ser el de antes y deja de romperse en los momentos inoportunos. Yo me reservo el derecho de errar el pronóstico, pero lean los libros: cuando un equipo gana así, con un poquito de fortuna y otro poquito de oportunidad, la pregunta no es si puede repetir, sino si se atreve a creer que puede repetir. Veremos.
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