Coopershoes bajó la persiana en Las Flores y dejó en la calle a los operarios que hacían las All Star
La fábrica que ensamblaba zapatillas Converse en el Parque Industrial local desvinculó a la totalidad de la planta. Solo quedan cinco personas en tareas administrativas. El titular de la empresa apuntó contra la caída del consumo y la apertura de importaciones, mientras el gremio advirtió que el distrito perdió más del 80% de los puestos del sector desde diciembre de 2023.
La planta de Coopershoes en el Parque Industrial de Las Flores dejó de producir. La empresa, encargada de fabricar las zapatillas Converse All Star y de montar calzado para las marcas Grimoldi y Pony, desvinculó a la totalidad de sus operarios de línea y conserva apenas cinco trabajadores en funciones administrativas, un número que describe con crudeza el tamaño del retroceso respecto de los cerca de 150 puestos que llegó a sostener la fábrica en su etapa de mayor actividad. El gremio del sector ya habla del cierre como un hecho consumado y en el predio no quedan señales de reactivación: la línea dejó de recibir pedidos de la marca estadounidense y la compañía no encontró forma de sostener la producción frente a un mercado que, según dicen los propios empresarios, se ha vuelto inviable.
Un ajuste que arrancó en agosto y se precipitó a fin de mes
El proceso no fue de un día para el otro. A comienzos de agosto, la firma ya había reducido su plantilla a unos 30 trabajadores después de una serie de despidos escalonados. El 31 de agosto, la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA) comunicó a sus delegados que el cierre definitivo se daba por hecho, una confirmación formal que llegó después de semanas de rumores en las chacras y en los talleres del Parque Industrial. En Las Flores, donde la fábrica de calzado funcionaba durante décadas como una de las fuentes de trabajo más estables del pueblo, la noticia se instaló rápido en los grupos de whatsapp y en los almacenes de ramos generales que rodean la ruta.
“Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda, la apertura de importaciones. No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente.”Markus Heyden, titular de Coopershoes
Lo que se ve en la fábrica y lo que cuenta el organismo
Heyden, en declaraciones públicas realizadas el 20 de agosto, fue más allá del diagnóstico empresarial y trazó un comparativo que incomoda: recordó que entre 2015 y 2019 existían límites al ingreso de productos del exterior y que, aun con vaivenes, la industria local podía planificar temporadas. Lo que se ve hoy en el Parque Industrial de Las Flores es la contracara de ese diagnóstico: líneas apagadas, pallets sin movimiento y un puñado de administrativos cerrando liquidaciones. La empresa confirmó además que dejó de recibir pedidos de Converse, el cliente más importante de la planta, y sin ese volumen no hubo forma de sostener el funcionamiento. En el gremio, la lectura es menos corporativa y más callejera: Daniel Coronel, delegado de UTICRA en el sector calzado de la zona, recordó que en diciembre de 2023 había 322 trabajadores en las fábricas de calzado de Las Flores y que, desde entonces, la sangría fue continua, con una aceleración visible a partir de junio de 2024. A nivel nacional, la estimación del sindicato es aún más cruda: el sector perdió el 80% de sus puestos de trabajo.
Cifras que pesan en la chacra y en el barrio
- Cerca de 150 operarios llegó a tener Coopershoes en su pico de actividad.
- 5 personas quedaron en funciones administrativas tras el cierre.
- 30 trabajadores eran los que aún conservaban su puesto a comienzos de agosto.
- 322 puestos de trabajo había en las fábricas de calzado de Las Flores en diciembre de 2023, según UTICRA.
- 80% de los trabajadores del sector perdió su empleo a nivel nacional, de acuerdo con la estimación gremial.
El ajuste en la mesa familiar y la pregunta que queda
Coronel lo resumió con una frase que se repite en las colonias y en los barrios populares del partido: El que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse. El delegado sindical agregó que, ante el aumento de gastos fijos como servicios y alquileres, las familias resignan la compra de calzado y eso termina vaciando las líneas de producción que durante años dieron de comer a varias generaciones de familias florenses. La pregunta que queda abierta, y que recorre los pasillos del Parque Industrial y los almacenes de ramos generales que todavía venden All Star de hace dos temporadas, es quién se queda con la diferencia entre un zapato que se vuelve a fabricar afuera y un operario que esta semana dejó de cobrar el sueldo: si la respuesta es solo una marca global buscando menores costos, el cierre de Coopershoes no será una excepción en Las Flores sino el anticipo de lo que viene en otras plazas calzadistas del interior bonaerense.
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