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DOM, 06 SEPT 2026
Economía

El mercado laboral argentino se paraliza por el miedo a la desocupación y lidera el ranking regional de cautela

Un relevamiento de Randstad sobre 4.600 trabajadores y especialistas en recursos humanos de cinco países muestra que el 80 por ciento de los argentinos teme quedarse sin empleo y que tres de cada cuatro siente su carrera estancada, en un contexto marcado por la incertidumbre macroeconómica y el avance de la inteligencia artificial.

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Néstor BrandtEconomía y producción · 5 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Vamos a los números. El 80 por ciento de los trabajadores argentinos consultados por Randstad reconoce que le preocupa quedar sin empleo, un registro que constituye el dato más alto entre los cinco países que participaron del relevamiento y que vuelve a poner a la Argentina en el vértice del mapa regional del temor laboral. La encuesta abarcó a 4.600 personas de la Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, e incluyó tanto a empleados en relación de dependencia como a especialistas en recursos humanos, con el objetivo de radiografiar el ánimo que hoy domina a las fuerzas de trabajo de la región.

Comparado con lo que mostraba el pulso del mercado en años anteriores, la fotografía actual refleja un cambio de actitud profundo. La estabilidad dejó de ser un atributo deseable para convertirse en una obsesión compartida: el 54 por ciento de los consultados la ubica como la cualidad más valorada de su empleo, muy por encima del clima laboral (25 por ciento) y de las posibilidades de crecimiento profesional (11 por ciento). Ese apego a lo seguro se inscribe en lo que los especialistas denominan job hugging, una tendencia que describe a quienes se aferran a su puesto para no exponerse a los riesgos de un cambio.

Una parálisis con cifras concretas

  • El 80 por ciento de los trabajadores argentinos teme quedarse sin empleo.
  • El 54 por ciento prioriza la estabilidad por sobre el clima laboral (25 por ciento) y el crecimiento (11 por ciento).
  • El 35 por ciento admite que le da miedo buscar otro trabajo.
  • El 79 por ciento piensa en cambiar de empleo, pero el 57 por ciento solo mira ofertas sin postularse.
  • El 75 por ciento siente que su carrera está estancada, el porcentaje más alto de los cinco países relevados.

El estudio profundiza en el origen de ese temor. Entre quienes reconocen miedo a la búsqueda, el 27 por ciento dice temer ingresar a una empresa y enfrentarse poco después con recortes o despidos; el 20 por ciento desconfía de hallar ofertas estables dentro de su sector; y el 19 por ciento menciona la inestabilidad global como freno. Perder beneficios acumulados por antigüedad aparece como un motivo adicional de retención, lo que completa un cuadro en el que la conservación del puesto se impone a cualquier expectativa de mejora.

“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina

El consultor de recursos humanos Patricio Navarro Pizzurno advirtió, por su parte, que conviven expectativas catastróficas que no siempre se condicen con la realidad, pero que de todos modos producen el efecto concreto del job hugging. Navarro Pizzurno señaló además que la inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado laboral y que la ausencia de programas internos de capacitación para reconvertir perfiles profundiza la sensación de vulnerabilidad. En ese escenario, agregó, algunos trabajadores terminan aceptando condiciones económicas o laborales que no consideran adecuadas, un comportamiento que la encuesta buscó dimensionar al preguntar por la disposición a tolerar situaciones desfavorables a cambio de no perder la fuente de ingresos.

El indicador que habrá que mirar el mes que viene es la evolución del porcentaje de trabajadores que efectivamente se postulan a ofertas laborales, ya que la brecha entre quienes piensan en cambiar (79 por ciento) y quienes efectivamente se mueven (apenas un 22 por ciento, si se descuentan los miradores pasivos) es el termómetro más sensible para medir si el miedo empieza a ceder o si la parálisis se consolida como el estado dominante del mercado argentino.

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Néstor BrandtEconomía y producción

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