La noche en que Pattinson volvió a brillar sin la capa, Moretti se reconcilió con Venecia y los Gallagher se sacaron la espina
El sábado del Lido fue una ensalada de regresos: el británico dejó por un rato a Gotham para meterse en la piel de un conductor de TV perseguidor de abusadores; el italiano reapareció en la competencia oficial después de casi cuatro décadas; y los hermanos de Manchester trajeron su documental de la peor pelea que tuvieron y la mejor reconciliación. Además, Sutherland y un Pacino a distancia.
A mí siempre me gusta empezar estas columnas con el sonido que hace la silla del ascensor antes de llegar al Palazzo del Cinema, ese chirrido metálico que te dice que estás en el Lido y que las próximas horas van a ser intensas. Y vaya si lo fueron. El sábado del Festival de Venecia fue una jornada de regresos a distintas velocidades: Robert Pattinson volvió a la pantalla grande, pero esta vez sin la capa de Batman; Nanni Moretti regresó a la competencia oficial después de treinta y siete años; Liam y Noel Gallagher volvieron a sentarse en la misma fila de butacas. Y todo eso pasó en menos de doce horas.
El estreno más comentado de la noche fue, sin ninguna duda, Primetime, el thriller en el que Pattinson se mete en la piel de Chris Hansen, el conductor estadounidense que con su programa To Catch a Predator se hizo famoso por tender operaciones encubiertas para desenmascarar potenciales abusadores de menores en talk shows. La película, que cierra con el retrato de un hombre desesperado por sostener el rating, explora los límites éticos del periodismo de investigación cuando la cámara empieza a comerse a su propio cazador. La gala terminó con siete minutos seguidos de aplausos, el actor saludó al público y, apenas terminada la función, se dejó ver en la terraza del hotel con su pareja, la cantante Suki Waterhouse, con una sonrisa que parecía la de alguien que por fin encuentra aire fuera del rodaje.
“Acabo de tener un bebé. No tenía ganas de salir por la noche, así que de repente me encontré con el doble de tiempo disponible, lo cual me vino muy bien para estar aquí.”Robert Pattinson
Once years later, Moretti vuelve a Venezia
Antes de la función de Pattinson, el Lido había tenido su propia pequeña conmoción: la proyección de Succederà questa notte (Ocurrirá esta noche), con la que Nanni Moretti volvió a competir por el León de Oro después de treinta y siete años de ausencia. El director italiano, que se recuperó de dos infartos, dirige una historia de amor protagonizada por Louis Garrel y Jasmine Trinca, en la que él mismo se reserva un papel chico pero cargado de peso: hace de padre del personaje masculino. La película llega además con un récord curioso: será la primera en incluir en su banda sonora una canción de Bruce Springsteen grabada en vivo, un detalle que ya empieza a generar conversación entre los melómanos que andan dando vueltas por la Biennale.
Moretti, en la conferencia de prensa posterior, se mostró más amable y menos filoso que en sus viejas comparecencias: Me propuse hablar de los sentimientos, de la necesidad de nombrarlos y dejar que se expresen sin reservas. Sonó a reconciliación con el público, a alguien que entendió que después de todo lo que le pasó al cuerpo hay cosas que pesan menos que antes.
Wall of sound made in Manchester
Del otro lado del pasillo, la alfombra roja recibió a Liam y Noel Gallagher, los hermanos que durante casi dos décadas se negaron hasta el saludo, juntos otra vez en público. La excusa fue el estreno mundial del documental que registra la reconciliación de Oasis y la vuelta de la banda a los escenarios. No hubo declaraciones explosivas a la salida, pero las cámaras del Lido se portaron como si los dos fueran los últimos Beatles y, por unos minutos, Venecia se olvidó un poco de Hollywood.
Father Joe, Sutherland y un Pacino a la distancia
La jornada se completó con la presentación de Father Joe, un thriller de acción ambientado en la Pequeña Italia de Manhattan durante los años noventa, con Kiefer Sutherland como protagonista y un guión producido por Luc Besson que firma el debutante Barthélémy Grossmann. Quien no viajó a Venecia fue Al Pacino, que igualmente saludó al equipo por video desde lejos, más alla del océano, dicen que cumpliendo con un compromiso que arrastraba desde la preproducción. Lo curioso fue ver a un actor de y pico enviando un mensaje grabado y aun así robándose la atención de la sala de prensa.
Dónde y cuándo: las películas de esta jornada se siguen viendo en funciones durante el fin de semana en el Palazzo del Cinema, en el Lido de Venecia. Cuándo se come: si andás por ahí, buscate un risotto al nero di seppia en cualquier ostería del centro de Mestre o, ya en el Lido, un fritto misto con un spritz frente al mar. Yo me debato entre lo reconfortante de Moretti y la electricidad adolescente de los Gallagher, así que termino con la misma frase con la que empecé: el Lido, un sábado cualquiera, late como un escenario más.
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