Créditos al instante, trampas a la vista: cuando la billetera virtual se come el sueldo
Las plataformas fintech ofrecen tasas que parecen razonables en la pantalla, pero la letra chica multiplica la deuda original y deja a miles de familias atrapadas en un ciclo que los organismos de defensa del consumidor empiezan a visibilizar.
En las oficinas de la Dirección de Protección al Consumidor de Neuquén, la escena se repite casi a diario: personas que llegaron hasta allí con el teléfono en la mano, mostrando capturas de pantalla de una billetera virtual y la cara desencajada por un número que no esperaban. "Venís a pagar la luz, pagás un poquito más, te financian el resto, y cuando te querés acordar debés cinco veces más de lo que sacaste", resume una de las recepcionistas mientras ordena expedientes que se apilan sobre un escritorio angosto.
La realidad que describen los funcionarios provinciales coincide con lo que muestran los teléfonos de los propios damnificados. Una mujer de Plottier, que prefirió no dar su nombre, exhibe en la pantalla un crédito original de 80 mil pesos tomado en mayo para terminar la cocina de su casa; en el último extracto, la deuda trepaba a más de 410 mil, con intereses diarios que ella asegura no haber visto cuando apretó el botón de aceptar.
Tasas casi usureras y letra chica que nadie lee
Para Pablo Tomasini, titular de la Dirección de Protección al Consumidor, el problema es estructural y no se limita a un caso aislado. En diálogo con este portal, calificó las tasas que cobran las plataformas fintech como "casi usureras para los ciudadanos" y advirtió que las condiciones contractuales suelen estar redactadas de manera confusa, con cargos adicionales escondidos en la letra chica que el usuario acepta sin leer.
El mecanismo, según reconstruyó el organismo a partir de los reclamos recibidos, es siempre parecido: la plataforma publicita una tasa nominal atractiva en el banner principal, pero al confirmar el préstamo se suman comisiones por otorgamiento, seguros obligatorios y cargos por gestión que terminan modificando el costo financiero total. Para cuando el deudor intenta regularizar la situación, la deuda original ya es otra muy distinta.
Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de la Municipalidad de Neuquén, aporta la explicación de fondo: los salarios, las jubilaciones y los ingresos de trabajadores independientes y pequeños comerciantes perdieron la carrera contra la inflación en los últimos años, lo que empujó a las familias a usar el crédito digital incluso para cubrir alimentos o el alquiler. "Esa deuda que era pequeñita se te va haciendo cada vez más grande producto de los intereses. Cuando te querés acordar, tenés un lío bárbaro", resumió el funcionario en una frase que se repite, casi textual, en las denuncias que llegan al organismo.
“Esa deuda que era pequeñita se te va haciendo cada vez más grande producto de los intereses. Cuando te querés acordar, tenés un lío bárbaro.”Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de la Municipalidad de Neuquén
El índice de morosidad en Argentina se ubica cerca del veinte por ciento, casi cinco veces el promedio de los países vecinos de la región, donde el indicador ronda entre el cuatro y el cinco por ciento. La diferencia no es menor: mientras en Chile o Uruguay la mayoría de los créditos se pagan en término, en el país un quinto de las personas que pidió dinero prestado está atrasado en al menos una cuota, según datos que manejan las propias fintech y que reproducen los organismos de defensa del consumidor.
Una salida con tasa fija y el derecho a no ser acosado
Para quienes ya cayeron en el espiral, la provincia ofrece un camino concreto: el Régimen Especial de Refinanciación de Deuda, que entrega préstamos de hasta cincuenta millones de pesos con una tasa fija anual del 35 por ciento. Tomasini lo describió como "una tasa muy accesible, diría blandísima", pensada para que las familias puedan cerrar el ciclo y dejar de pagar intereses sobre intereses.
- Préstamos de hasta 50 millones de pesos para refinanciar deudas con fintech, bancos y otros acreedores.
- Tasa fija anual del 35%, sin actualizaciones por inflación ni cargos ocultos.
- Posibilidad de presentar capturas de pantalla como prueba si una empresa de cobranza hostiga, amenaza o llama de forma reiterada.
- Reclamos formales ante la Dirección de Protección al Consumidor por cláusulas abusivas o publicidad engañosa.
El organismo recibe además denuncias por hostigamiento de empresas de cobranza, una práctica que Tomasini consideró "no permitida" y que abarca desde llamadas a toda hora hasta amenazas o propuestas que el deudor siente como coercitivas. En esos casos, las capturas de pantalla del celular sirven como prueba para iniciar un expediente, y la dirección suele intervenir para frenar el acoso y, en algunos casos, sancionar a la plataforma.
Desde la misma repartición reconocen, sin embargo, que la tarea llega siempre a destiempo: cuando una familia golpea la puerta del organismo, la deuda ya lleva meses creciendo y el bolsillo ya no aguanta otra cuota. Por eso insisten en que la prevención es tan importante como la sanción, y en que revisar la letra chica antes de aceptar un crédito digital sigue siendo, por ahora, la única herramienta que no falla.
La pregunta que queda abierta es si las plataformas fintech ajustarán voluntariamente sus tasas y transparentarán sus contratos antes de que el Congreso avance con una regulación específica, o si serán los propios usuarios, hartos de pagar cinco veces lo que pidieron, los que terminen forzando el debate en las calles y en los tribunales.
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