Empanadas con ADN de alta cocina: una nueva ventanita rosa en Belgrano que rompe con el delivery
Pedro Bargero, ex Chila, se juntó con Marco Scolnik y Andrés Porcel para reinventar la empanada porteña desde un local a la calle, con tres horas de apertura, seis sabores y una idea clara: tratar a la empanada como se merece.
Hay que caminar poco más de mil kilómetros desde Posadas para entender de dónde viene esta historia, aunque en realidad empieza a unas quince cuadras del Barrio Chino de Buenos Aires, en una calle que casi siempre pasa desapercibida. En Mendoza 1437, pleno Belgrano, funciona desde hace algunas semanas un local pintado de rosa intenso que aplica rigor de alta cocina a un producto tan argentino como la empanada. Lo impulsa Pedro Bargero, cocinero formado en Chila, junto a Marco Scolnik y Andrés Porcel, bajo la plataforma Amalgama Gastronómica, que eligió a la empanada como su primer producto de consumo masivo. La apertura formal está prevista para octubre y, por ahora, la casa trabaja en modalidad take away, sin delivery, sin apps de reparto y con una regla simple: abre tres horas por día y cierra cuando se termina el stock.
La propuesta parte de una lectura casi obvia, que alguien me confió mientras esperaba mi turno: en Buenos Aires, la empanada nunca tuvo un lugar que la trate con la misma atención que reciben otros productos populares en otras partes del mundo. Con ese diagnóstico como punto de partida, el equipo de Amalgama Gastronómica decidió poner manos en la masa. De ahí que cada decisión, desde el corte de la carne hasta el tiempo de cocción, esté pensada como si se tratara de un plato de restaurant.
Seis sabores fijos y una técnica pensada al detalle
- Carne al horno de leña: bife de chorizo y asado picado grueso, con cebolla caramelizada, morrón, pimentón ahumado y comino.
- Jamón y queso: jamón natural, mozzarella, tybo estacionado y orégano fresco.
- Pollo al horno de leña: pollo asado, verdeo, morrón asado y nuez moscada.
- Humita frita: choclo, queso cremoso y pimentón dulce.
- Pacú ahumado a la leña, con cebolla, morrón y huevo: un guiño a la empanada de pescado frita del Litoral.
- Empanada de la semana: una variedad rotatoria que se sumará en las próximas semanas, siempre atada al producto de estación.
Todas miden once centímetros y están calculadas para tres o cuatro bocados, con la idea de que el comensal pueda combinar sabores en una misma comida, como si fueran piezas de un menú de pasos. La materia prima es parte central del concepto: la carne es Angus, ojo de bife más un corte de asado con porcentaje de grasa definido, y las cebollas son agroecológicas. Las fritas se cocinan en aceite de oliva extra virgen; las horneadas, en horno de barro, con tiempos de vuelta, piso y caramelizado cuidadosamente controlados. Para acompañar hay tres salsas, una picante, un chimichurri rojo clásico y una yasgua de tomates, ajo y oliva, y el limón en rodajas está siempre a mano, sobre todo para las versiones fritas.
En lo concreto, la experiencia tiene números claros: cada empanada cuesta 4.500 pesos, salvo la de jamón y queso, que vale 4.800. Las salsas se pagan aparte, a 1.500 pesos cada una. El horario, en esta primera etapa, es restringido y cambiante, siempre alrededor de tres horas por día, hasta agotar stock. A mediados de septiembre prevén sumar turno nocturno, y en octubre, cuando llegue la inauguración formal, también sumarán mesas y sillas en la vereda para quienes prefieran comer ahí mismo.
Una recomendación de temporada
Si hay que ir una vez, mi consejo es hacerlo en una tarde templada de la primavera que ya empieza a asomar, cuando la vereda empiece a poblarse y la empanada de la semana, todavía por develar, se sume al juego de seis sabores. Mientras tanto, conviene llegar temprano, armarse de paciencia y, sobre todo, dejarse tentar por la de pacú: es el puente más directo entre la memoria del Litoral y esta pequeña gran aventura porteña.
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