Halloween: The Game pone a los vecinos de Haddonfield en el centro de la pesadilla asimétrica
El nuevo título de IllFonic para PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC cambia la fórmula del género: cuatro supervivientes deben salvar a los civiles controlados por la inteligencia artificial antes de que se agoten los veinte minutos de reloj, mientras Michael Myers recompensa el acecho paciente por encima del juego agresivo.
Yo no sé qué hubiera dicho mi abuela si la sacaban de la cocina a las tres de la mañana para esconderla de un tipo con máscara blanca que camina como si el mundo le debiera algo, pero estoy bastante segura de que la frase hubiera sido larga, colorida y con un par de santos de por medio. Algo así debe haber imaginado el equipo de IllFonic cuando decidió que en Halloween: The Game la victoria no depende solo de salvar a los cuatro supervivientes, sino también de poner a salvo a los vecinos de Haddonfield, esos civiles de a pie que durante décadas miraban la matanza desde la ventana con una cerveza en la mano.
Shape Jump: el modo en que Myers respira
Antes de hablar de la masacre, conviene pensar en el galpón donde se cocina todo: el estudio IllFonic, que ya supo qué se siente levantar Friday the 13th: The Game y también Killer Klowns From Outer Space. Vuelven al género asimétrico con la misma lógica de siempre —un perseguidor contra varios que huyen—, pero esta vez la casa es más grande y está mucho más poblada. La pantalla se llena de NPC que entran y salen de garages, abren puertas, discuten con los jugadores y, sobre todo, pueden morir.
La ronda arranca con cuatro supervivientes sueltos en el barrio y un reloj de veinte minutos que corre sin pausa. Cada uno tiene sus estadísticas repartidas en cuatro atributos bien claros: Atletismo para moverse rápido, Personalidad para convencer vecinos y coordinar llamadas a la policía, Ingenio para reparar vehículos y disparar con criterio, y Capacidad para aguantar golpes y devolverlos cuerpo a cuerpo. Laurie Strode, la vecina original de toda esta historia, trae una pasiva orientada al sigilo y, si logra derribar a Myers, estira un diez por ciento el tiempo en que el asesino queda aturdido.
Morir no significa quedarse mirando. Cuando un superviviente cae, el juego lo recicla como agente de policía y, si se cumplen condiciones puntuales, hasta como el Dr. Samuel Loomis, con la chance concreta de dispararle a Myers y ordenar al resto del grupo para contenerlo. Es una vuelta de tuerca interesante: el que pierde la vida humana sigue jugando, pero desde otro lugar, con otro cuerpo y con otra utilidad táctica.
Myers acecha, no corre
Del lado de la máscara, la propuesta pide algo que en estos títulos escasea: paciencia. Acechar a las víctimas desde lejos llena una barra que habilita ejecuciones ambientales y un estado de mayor poder. El Shape Jump, esa mecánica que ya es marca registrada de la saga, permite desaparecer en zonas oscuras y reaparecer en otro punto del mapa donde los supervivientes no tengan línea de visión directa, sin necesidad de correr ni de gastar stamina. Es decir, Myers no necesita apurarse: el juego lo premia por mirar, medir y aparecer en el momento justo.
Dónde se juega, cuándo y qué se come
Halloween: The Game ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. Si la idea es jugarlo en casa, mi recomendación de siempre: pochoclo recién hecho, alguna bebida con hielo y la luz apagada, porque la banda sonora del filme original pide penumbra. Para los más valientes, una porción de tarta de calabaza con canela ayuda a bajar la adrenalina entre ronda y ronda, aunque también sirve el clásico sanguche de milanesa con provolone que cualquier abuela de barrio hubiera preparado mientras le gritaba a Myers que se vaya a su casa.
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